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Universal Music tiene un plan para que los usuarios (de forma gustosa) cedan sus datos

dar_amorEl hecho de que los datos se han convertido en la nueva moneda de cambio no es un secreto para nadie. El Big Data se ha erigido sin apenas darnos cuenta en uno de nuestros grandes aliados y cada vez son más las empresas que guardan celosas toda la información que recopilan de sus clientes.

Un escenario que parece no terminar de convencer a Universal Music. La discográfica no entiende el motivo por el que empresas como Spotify no quieren compartir los datos sobre los hábitos y gustos de sus usuarios.

“Estos chicos ven los datos como una ventaja competitiva para su negocio, de modo que no están interesados en compartir nada”, se lamenta el director de tecnología de la discográfica Ty Roberts, en uno de los paneles de los que formó parte en el CES Las Vegas 2017.

Su negocio, al igual que el de muchos otros, se ha visto limitado por la forma en la que se han visto reducidos prácticamente a intermediarios en la relación existente entre los servicios de transmisión y los artistas.

Si una cosa ha quedado clara en la última edición del CES es que los consumidores cada vez están más dispuestos a compartir sus datos personales. Una información que controlan a través de servicios como Digi.Me o Matchupbox a cambio de un servicio personalizado.

Ponemos el ojo en Digi.Me. La plataforma permite al usuario ser el dueño absoluto de su historial de datos siendo este el que decide con quién y dónde quiere que se compartan. Cuando se deciden a hacerlo, se construye un contrato o certificado digital entre el individuo y la empresa en cuestión en el que se indica el tipo de información que la compañía va a obtener. Incluso se establece si se va aplicar en un futuro el Derecho al Olvido.

Estamos ante un modelo de negocio que ha sido bautizado como “ME2B” que plantea un gran número de posibilidades. Tal y como señala Roberts, este es el camino que podría comenzar a seguir Universal Music en contraposición a los herméticos competidores como Spotify.

La clave del éxito de esta propuesta reside en que se trata de un modelo construido basándose en las personas que comparten su información con las empresas, en vez de ser las compañías las que lo comparten con nosotros.

Destaca que lo que más le ha llamado la atención es que no es necesario ni siquiera una dirección de correo electrónico. Basta con el código identificador que nos indica quién es el cliente. “no se trata de hacer transacciones. Estamos tratando de difundir la música y hacérsela llegar a alguien por lo que únicamente necesitamos conocer un poco sobre ellos”.

Pero hay un problema. Imagine que va en el coche con un amigo y comienzan a escuchar un grupo determinado. Pero se trata de un artista que únicamente le gusta a usted y no a su compañero de viaje. “Tiene que haber una forma de editar toda la información que nos ofrece la relevancia contextual”, destaca Roberts como imperiosa necesidad para concretar de forma correcta los perfiles.

Una situación a la que sumamos la falta de interoperabilidad entre los servicios de datos. Para estos casos ya han surgido iniciativas como Kantara que avanzan hacia la solución.

Lo que nos queda claro es que esta es una de las vías de exploración de cara al futuro de los usos comerciales del Big Data. Un ejemplo lo encontramos en Sony que ha comenzado a cerrar asociaciones con retailers y cadenas hoteleras con la esperanza de que estás compañías estén más dispuestas a compartir datos que Amazon o Spotify.

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