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Retos y oportunidades de la sociedad tecnologizada, analizados por Iñaki Gabilondo

"Uno no se acerca a una sociedad desconfiada si no lleva un producto de verdad, de valor", Iñaki Gabilondo, periodista

El periodista Iñaki Gabilondo reflexiona sobre el presente y el futuro de la sociedad, la publicidad, el periodismo y la empresa en la XII edición del "Encuentro Tendencias Omnicom".

La rapidez con la que avanza el mundo a nuestro alrededor es tan vertiginosa que muchas veces, los humanos, no somos capaces de asimilar los grandes cambios que acontecen y, sobre todo, adaptarnos a la misma velocidad.

La transformación de ámbitos como la tecnología, el mundo digital, el laboral, la empresa o la ciencia ha adquirido una magnitud que hoy vivimos prácticamente en un estado de vértigo permanente.

Sin embargo, el miedo, en los tiempos que corren, no es una opción para nadie. Por ello, es hora de reflexionar, conocer y ahondar en los porqués del futuro incierto que se avecina y en el cómo de nuestra adaptación a él.

Con este objetivo Omnicom ha celebrado la XII edición del “Encuentro de Tendencias Omnicom” que, bajo el lema “Vivir en vértigo”, ha contado con la participación del periodista Iñaki Gabilondo quien ha compartido las conclusiones que ha sacado tras realizar una gira mundial en la que ha entrevistado a 20 expertos de diferentes áreas del conocimiento.

La incertidumbre de un futuro tecnológico

El periodista, a lo largo de su charla, ha lanzado un mensaje esperanzador sobre el presente y el futuro que vivimos, un escenario realmente complejo pero lleno de oportunidades que las personas debemos aprovechar.

“Por el momento solo vemos el primer movimiento de un oleaje que va a continuar”, señala Gabilondo que también tranquiliza a la audiencia afirmando: “Vivir es vivir en la niebla, nadie vive en perspectiva, es imposible. Los seres humanos siempre han vivido con la incertidumbre”.

Así la sociedad siempre ha caminado a ciegas, “no es algo nuevo, pero ahora las cosas cambian a tal velocidad que es imposible vivir sin estupor y de ello se deriva una gran inseguridad personal”. Una sensación que, destaca el comunicador, “tiene que relajarse porque es lo más natural. Todo está siendo desbordado. Estamos en un haz de crisis”.

Sobre la pregunta tan frecuente entre los ciudadanos de qué va a pasar en el futuro, Gabilondo la considera, “absolutamente equivocada” y es que, para él, la verdadera cuestión es qué vamos a hacer.

“La tecnología no trae las respuestas, trae nuevas preguntas que son las que tenemos que resolver. Las transformaciones siempre van a depender de las capacidades humanas de introducir variables”, comenta.

Por ello, anima a asumir la mentalidad adecuada que no es otra que la de “una posición activa permanente”.

“Estamos gestionando el pasado y no el futuro, porque no estamos mirando lo que viene. La clave está en colocar la cabeza en posición activa sabiendo que lo que ocurre ahora y va a transformar las cosas va a estar manejado por los hombres. Lo que viene detrás de lo que está pasando no está escrito, va a estar determinado por lo que hagan los seres humanos. La sociedad debe prepararse para hacer una relectura de muchas cosas, pero hay que empezar a hacerlo ya”.

Formación, la gran oportunidad para una sociedad conectada y equilibrada

Para ilustrar la magnitud de este cambio y no solo las desventajas, sino también los aspectos positivos que se desprenden de él, Gabilondo se refiere a Amazon.

La compañía incorporó el pasado año un 20% menos de personal para la temporada de vacaciones y, sin embargo, el personal de plantilla aumentó en 100.000 personas. Además, apunta, se calcula que en los próximos 25 años el PIB mundial va a multiplicarse por 13 gracias a los nuevos sistemas que van a generar una productividad mayor. “Se perderán muchas cosas, pero se abrirán oportunidades inimaginables ahora”, asegura.

“Por un lado se desploma un mundo, pero por otro nace uno nuevo. El salto va a ser muy peligroso porque eso no se va a producir sin naufragios. El aspecto central es la necesidad de estar permanentemente actualizándose”, añade.

Para lograr esta adaptación, la formación es la clave de la mentalidad activa a la que se refiere. “La gente que se forme se enganchará antes o después. El problema es qué ocurrirá con aquellos que no estén preparados”.

También señala la importancia de educar a los jóvenes en una actitud emprendedora, algo que “no ha sido muy habitual” en la sociedad española. “Somos una sociedad criada en una seguridad que ya no va a existir”.

Lo esencial es, por tanto, “enseñar a la gente a aprender”.

“Lo que hay que hacer ahora es no parar de aprender. La gran batalla del mundo es la búsqueda del talento que incluye cambio de mentalidad para buscar las creatividades en nuestro entorno”.

La búsqueda de un nuevo humanismo

Aunque el foco que se ha puesto en la tecnología es innegable por el potencial que tiene, líderes empresariales, expertos y científicos también han advertido del peligro del desarrollo descontrolado de las nuevas herramientas.

“Es importante que se construya un nuevo humanismo, porque será lo que nos diferencie. Realimentar lo humano, darle valor es fundamental para que no se apolille la sociedad y para poder relacionarnos con la tecnología sin caer en la supeditación. Eso es lo que va a mantener la armonía”, afirma Gabilondo.

Una de las áreas que precisan de este control que, en mayor o menor medida, ya se empieza a establecer, son los datos que “pueden resultar de enorme importancia para la mejoría de los productos y servicios si nos preocupamos por saber dónde está la necesidad de consumidor a través del conocimiento que tenemos de él. Podemos resolver sus problemas con una precisión como nunca antes”.

En cuanto al proceso de transformación digital de las empresas, Gabilondo se muestra tajante: “Cualquier empresa tiene que apostar por incorporarse al mundo digital”, sin embargo, matiza, “la transformación no está en el corazón del discurso de las empresas, de los políticos y de la sociedad española”.

Fake News, periodismo y publicidad

Como periodista de larga trayectoria que es, Gabilondo no podía pasar por alto la vorágine de las noticias falsas.

“Las fake news no son solo un efecto indeseado de la sociedad que la tecnología multiplica a toda velocidad, sino que ya son toda una industria”, comenta.

Y destaca la paradoja que se da actualmente y es que, tenemos “la sociedad más escéptica que ha habido nunca y sin embargo se lo cree todo. Tengo la impresión de que el resultado de todo este barullo ha provocado en la gente una gran desconfianza, la gente vive en estado de alerta y esto, para quien ha de vender, es un lío”.

La solución, tanto para los medios como para la publicidad es la verdad.

“Ya no valen las aproximaciones a través de la tecnología para pillar desprevenido al sujeto, ahora tenemos que ir con verdad. Uno no se acerca a una sociedad desconfiada si no lleva un producto de verdad, de valor”, cuenta.

Una verdad que muchos medios han dejado de lado en tiempos de vacas flacas y que ha pasado factura al periodismo y, sobre todo, a la ciudadanía. En este sentido Gabilondo reconoce la flaqueza de la prensa ante el sensacionalismo, muchas veces, inverosímil, por motivos económicos, pero también cree que algunos medios ya comienzan a buscar nuevos modelos que vuelvan al rigor periodístico y sean, al mismo tiempo rentables.

Como apunte final, el periodista aconseja “dudar de todo, pero olfateando los vientos que vienen” como manera de afrontar el devenir.

“La historia está llena de pronósticos que nunca se cumplieron. El pensamiento extremadamente pesimista es inadmisible. El futuro ya está entre nosotros, hay que ser valientes y hacer las transformaciones que sean necesarias con la formación y los conocimientos adecuados. El futuro no está escrito”, concluye.

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