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El todopoderoso Google no brilla tanto como antaño

¿Vacas flacas al acecho de Google? El principio del fin del gigante de internet

Los hábitos cambiantes del usuario en la red de redes están despojando a Google de su omnímodo e incontestable poder en el universo online.

googleGoogle es con asombrosa holgura el mayor motor de búsqueda del mundo. Disfruta, no en vano, de una cuota de mercado del 92,1%. En Europa el buscador de la compañía de Mountain View es el indiscutible número uno, nadie es capaz de hacerle sombra. Google nació con la misión de procurar orden al caótico universo digital y hacerlo accesible para todos. Pero al otrora todopoderoso Google le están creciendo los enanos en forma de rivales (cada vez más temibles).

Hay expertos que tienen el pleno convencimiento de que Google ha alcanzado su punto más álgido. Y que su arrebatadora dominancia está, por lo tanto, abocada irremisiblemente a contraerse.

“La manera en que la gente descubre información en internet está cambiando de manera radical”, asegura LoCascia, fundador de la empresa especializada en el desarrollo de chatbots LivePerson, en declaraciones a Die Welt.

De acuerdo con un informe de la empresa de analíticas Jumpshop, los consumidores que desean adquirir algo en la red de redes inician su proceso de búsqueda en Amazon (y no tanto en Google).

Amazon engulle a día de hoy el 54% de todas las búsquedas de productos, mientras que Google tiene que conformarse con apenas el 46%. Hace apenas tres años la “corona” en el área de las búsquedas de productos continuaba, sin embargo, posada en la cabeza de Google.

Más allá de recabar información a través de Amazon, el internauta se zambulle cada vez más en las procelosas aguas de internet utilizado a los chatbots a modo de “salvavidas”. Los chatbots permiten al usuario interactuar con las empresas sin necesidad de complicarse la vida buscando información en la red.

Mientras el usuario navega en la página web de la compañía por la que ha mostrado interés, se abre una ventana pop-up con la siguiente pregunta (dirigida al internauta): “¿En qué puedo ayudarte?”.

Con la inestimable ayuda de los chatbots y los potentes algoritmos de los que estos están provistos, el internauta puede recopilar rápidamente y de manera extraordinariamente sencilla información sobre los productos y los servicios en los que ha posado sus ojos (y todos sin necesidad de echar mano de Google).

La competencia en el ámbito de las búsquedas es cada vez más dura porque los rivales de Google se han multiplicado como setas en los últimos tiempos.

Para aprovisionarse de información el internauta no necesita hincar el diente a abstrusas FAQs y pasearse incansablemente por foros, basta con formular preguntas a algoritmos dueños de casi todas las respuestas.

De acuerdo con LoCascio, las páginas web tradicionales están abocadas a morir. “Si las páginas web mueren, también podría hacerlo Google”, argumenta el fundador de LivePerson (que tiene claramente intereses en ver fenecer a la compañía de Mountain View por rivalizar directamente con ella).

Huérfano de los intereses (inevitablemente subjetivos) de los que es dueño LoCascio es, no obstante, el experto en datos Vincent Granville, cuyo parecer no diverge demasiado de la opinión expresada por el fundador de LivePerson.

“Mucha gente se la lamenta de que Google controla nuestra vida”, dice Granville en declaraciones a Die Welt. “Y lo cierto es que su influencia está decreciendo”, apostilla. No podía ser de otra manera cuando el internauta busca en internet echando mano de múltiples fuentes. Eso hace daño inevitablemente a Google.

Por otra parte, Google fue protagonista la semana pasada de un funesto titular que en nada le beneficia. Su red social Google+ fue víctima durante años de un agujero de seguridad que habría dejado al descubierto los datos personales de 500.000 usuarios, que echará el cierre como consecuencia del escándalo. Aunque estaba al corriente de la vulnerabilidad desde hace años, Google decidió silenciarla deliberadamente para evitar las críticas (que han terminado salpicando inevitablemente al gigante de internet).

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