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¿Ver un anuncio sin verlo? Así son las artimañas del fraude del tráfico web

robotLa polémica ha llegado al mundo digital y todo a raíz de la publicación a modo de denuncia de las prácticas poco éticas y más que habituales en el mercado digital. El fraude en el tráfico es uno de los mayores problemas de la industria y que pone en un aprieto a anunciantes y agencias.

Lo editores necesitan tráfico para vender publicidad pero obtenerlo de manera “natural” es un proceso que requiere tiempo y dinero. Por este motivo, muchos editores prefieren comprarlo directamente. Existen compañías como Taboola que cobran entre 20 y 90 centavos por visita para los contenidos de vídeo. Pero incluso estas compañías podrían llevando a cabo prácticas bastante cuestionables.

Una de ellas es la llamada “tab-under”, una técnica que otorgará tráfico a las compañías sin que el usuario se dé cuenta. Se trata de la apertura de una ventana debajo de la que está viendo el usuario de manera que éste puede que nunca llegue a verla pero no importa porque ya está generando una visita para esa página.

La mayoría de los editores venden los anuncios de vídeo por entre 1 y 1,2 centavos por visita a través de la programática y es por eso que las compañías venden la mayoría de anuncios en sus páginas de vídeos.

Kellogg’s encontró que sus spots estaban siendo distribuidos en webs sospechosas y escondidos en ventanas escondidas o comprimidas en las páginas en dimensiones tan pequeñas como un píxel.

Lo mismo le ocurrió a Heineken que, al revisar los resultados de sus anuncios online, observó que estaban produciendo un retorno de 2 dólares por cada dólar gastado, algo sorprendente teniendo en cuenta que en televisión el retorno era de 6 dólares por cada dólar. Pero es más impactante aun el hecho de descubrir que solamente el 20% de las impresiones que supuestamente había obtenido la campaña habían sido vistas por gente real.

Un estudio realizado por la Asociación de Publicistas de EEUU muestra que el 11% de los anuncios display y casi un cuarto de los anuncios en vídeo eran “vistos” por un software y no por audiencia real, un problema que causará pérdidas de 6.300 millones de dólares al sector.

El fraude en el tráfico web es un problema real para los marketeros y está en sus manos dejar a un lado los ad blockers y empezar a responder de manera constructiva a la catástrofe que este fraude está generando en la publicidad online.

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