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Wearables: historia de un éxito de dimensiones siderales

Wearables: el boom de la tecnología que se lleva a flor de piel

Los wearables, los dispositivos tecnológicos que se llevan pegados a la piel, serán omnipresentes en el futuro y con ellos el consumidor no perderá ripio de su propia salud.

wearablesLa más joven creación emanada de la firma cosmética francesa La Roche-Posay no es ni una crema ni un spray. Su nueva "criatura" es blanca y azul, es redonda y es tan fina y delicada que puede llevarse perfectamente a modo de colgante o colocarse en la solapa de la camisa. Es, por lo tanto, un dispositivo adscrito al universo de los wearables (de esos que tantísimos flashes copan en los últimos tiempos en la escena "techie").

El wearable de La Roche-Posay (bautizado con el nombre de “My Skin Track UV”, es un sensor que, huérfano de incómoda baterías, da cobijo a toda una pléyade de funcionalidades. Y más allá de medir la radiación de rayos UVA, en combinación con una app diseñada ad hoc (que recopila datos sobre el tipo de piel del usuario, la polución, la humedad y los niveles de polen), el dispositivo es una suerte de “asistente” para mantener la piel en estado óptimamente saludable. “My Sky Track UV” alerta, por ejemplo, al usuario cuando su piel se está quemando como consecuencia de la exposición solar y agasaja a las personas alérgicas con prácticos consejos.

Hasta hace poco este singular wearable estaba disponible única y exclusivamente en Estados Unidos. Pero recientemente se ha puesto a la venta a través de internet en todos los rincones del globo y también se ha empezado a comercializar en algunas Apple Stores.

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La Roche-Posay asegura que la demanda de su nuevo sensor (cuyo precio ronda los 60 dólares) es al otro lado del charco extraordinariamente elevada. Desde que el dispositivo fuera presentado el pasado mes de enero en la feria tecnológica CES de Las Vegas, numerosas personas procedentes de todos los rincones del planeta han expresado su interés por el wearable de marras, asegura Guive Balooch, director la incubadora tecnológica de L’Oréal (la matriz de La Roche-Posay).

Los wearables provocarán un auténtico terremoto en el ramo de la cosmética

En “My Skin Track UV”, cuyo éxito está en sintonía con la creciente preocupación por el cáncer de piel, L’Oreál tiene depositadas muchísimas esperanzas. Lubomira Rochet, chief digital officer del gigante galo de la cosmética, tiene el firme convencimiento de que los wearables provocarán cambios absolutamente sísmicos en el ramo de la cosmética. De la mano de estos dispositivos las firmas cosméticas no sólo hallan una vía alternativa de ingresos sino que dan fuelle también a sus propias ventas (sus wearables recomiendan, al fin y al cabo, al usuario sus propios productos).

Con su sensor de rayos UV La Roche-Posay no hace sino engancharse al tren de los wearables, cuya demanda no para de pegar el estirón en los últimos tiempos. En 2014, de acuerdo con la empresa de investigación de mercados IDC, se habían despachado en todo el mundo 29 millones de wearables. Y en 2023 esta cifra se habrá multiplicado por diez.

wearables

A día de hoy el mayor mordisco al mercado de los wearables se lo pegan los smartwatches, las pulseras y los trackers de fitness (junto con los auriculares con funciones similares a las de los ordenadores).

El mayor éxito comercial hasta la fecha en el universo de los wearables lleva la firma del Apple Watch. Sólo durante el año pasado la empresa de la manzana despachó 26 millones de unidades de su famoso reloj inteligente (un 63% más que con respecto a 2017), según las estimaciones de CSS Insight.

Las gafas de datos y la ropa y el calzado inteligente son, en cambio, productos mucho más insólitos en el mercado de los wearables. Aun así, esto cambiará previsiblemente muy pronto. La facturación generada por los wearables, que en 2018 arrojó 14.000 millones sobre la mesa, en 2023 pegará el estirón hasta rebasar la barrera de los 17.000 millones de dólares, según IDC.

En el hecho de que los wearables estén a día de hoy en boca de todos influye (y mucho) la creciente obsesión del consumidor por su propia salud, que se dispone a mimar con la inestimable ayuda de la tecnología.

El uso (y eventual abuso) los datos personales, el punto más débil de los wearables

“La relevancia de los wearables crece de manera meteórica”, subraya Christian Wulff, responsable de la división de Retail y Bienes de Consumo de la filial de la consultora PwC en Frankfurt, en declaraciones a Handelsblatt. “En el área del fitness, el bienestar y la salud las empresas no pueden permitirse el lujo de pasar por alto las funcionalidades de las wearables”, dice Wulff. “Así lo demanda el consumidor”, apostilla.

Sin embargo, no todo es de color de rosa en la galaxia de los wearables. Hace aproximadamente un año Amazon copaba titulares (no demasiado halagüeños) en todo el mundo por una patente para una controvertida pulsera inalámbrica para sus empleados (a fin de controlar todos y cada uno de sus movimientos y aplicarles eventuales castigos por su indolencia).

Aunque albergan en su entrañas toda una plétora de aplicaciones (potencialmente muy útiles), los wearables son también únicos “devorando” datos de naturaleza muy personal, cuyo uso (y potencial abuso) preocupa lógicamente a muchos consumidores, como también lo hace su propia salud. Puestos en la disyuntiva de elegir entre su propia (y mejorada) salud y la protección de sus datos personales, muchos consumidores se decantarán por la primera, pero también otros muchos lo harán por la segunda. Es todo una cuestión de prioridades (susceptibles, en todo caso, de ser cambiadas).

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