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WikiLeaks y las revueltas de Egipto demuestran cómo las crisis dan pie a la innovación

En los últimos meses el mundo ha sido testigo de dos crisis importantes que han llegado a afectar a los gobiernos mundiales. La primera fue la provocada por las revelaciones de WikiLeaks, y la segunda la derivada por las revueltas en Túnez y Egipto. Pero ambas tienen un factor común, y es que en las dos, internet ha tenido un papel muy importante.

Las filtraciones de WikiLeaks provocaron unas reacciones de las administraciones realmente curiosas, sobretodo en el Gobierno de Estados. Aunque en el momento en que se empezó a acusar a Julian Assange de espionaje, teniendo en cuenta las consecuencias penales que eso podría tener, la opinión pública empezó a ser consciente de la magnitud de esta situación. Y es que, como afirma John Naughton en The Observer, es absolutamente imposible que una base de datos en la que se almacenan 250.000 documentos secretos a la que puede acceder más de un millón de oficiales sea segura y, desde luego, si se quiere mantener algo en secreto online la única forma de hacerlo es a través de un sistema de compartimentos.

En Estados Unidos realmente se hacía así, manteniendo la información secreta en almacenes separados, pero después del 11-S las reacciones por la incapacidad del Gobierno de combinar las distintas informaciones, se rompieron e interrelacionaron los distintos compartimentos estancos en los que se almacenaba la información y esto fue, probablemente, lo que facilitó que se sacaran los documentos que fueron a parar a manos de WikiLeaks.

Esta experiencia ha venido a demostrar que si los gobiernos quieren que la información esté segura, tienen que pensar el diseño del sistema de forma arquitectónica. Pero también hay algo más y es que, la rapidez con la que Amazon y PayPal abandonaron el apoyo a WikiLeaks debería ser una señal para todos los que creen que los servicios de computación en nube sirven para defender y proteger los intereses de los clientes cuando los gobiernos deciden hacer recortes. Como recuerda Naughton, WikiLeaks tiene que ser el estímulo de los geeks para crear una nueva generación de tecnología segura que permita a la gente apoyar movimientos y campañas que puedan ser subversivas de cara a la autoridad.

Otro gran ejemplo de este clima de innovación tecnológica vino de parte de los ingenieros de Google hace tan solo unos días con la creación de un sistema que permitía a los protestantes de Egipto enviar tweets aunque las autoridades del país cortaron cualquier línea de internet. Según publicaron en el blog de Google “como mucha gente, hemos estado pegados a las noticias sobre Egipto. Durante el fin de semana se nos ocurrió la idea del servicio speak-to-tweet (habla para twittear), que permite a cualquiera twittear a través de una conexión de voz”.

El equipo, al que se unieron ingenieros de Twitter y SayNow, construyó enseguida el sistema, y ofrecieron tres números internacionales en los que cualquiera puede dejar un mensaje de voz. Los tweets pueden verse en twitter.com/speak2tweet.

Lo llamativo de este tipo de desarrollos es que mantienen la originalidad irreverente e irrefrenable de los primeros años de internet, antes de que las grandes corporaciones llegaran a la web. Y la situación en Egipto ha servido para demostrar la necesidad que existe de este tipo de innovación. El bloqueo de las líneas de internet por Mubarack demostró de nuevo el poder de los gobiernos para tomar medidas extremas, pero se encontraron nuevas vías para seguir conectados y, la única forma de evitarlo habría sido cortar todas las líneas telefónicas, un movimiento que habría parecido demasiado radical hasta viniendo de Mubarack.

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