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Xbox One, la videoconsola que espía su salón

Xbox One, la videoconsola que espía su salónCon su nueva Xbox One Microsoft no sólo se saca de la manga una nueva y mejorada videoconsola, sino también una “espía” de primera. Lo mismo que Google ya ha conseguido en internet –saber lo que el cliente quiere en cada momento por haberlo buscado previamente en su buscador – podría lograrlo ahora Microsoft con Xbox One y Kinect para la televisión, la que sigue siendo a día de hoy el mercado publicitario más grande del mundo. En cambio, para empresas como Nielsen, que controla alrededor del 40% de la medición de audiencias en todo el mundo, se avecinan tiempos bastante complicados.

La nueva videoconsola de Microsoft asume el papel de “central” desde la que manejar todos los dispositivos multimedia dentro del salón y por eso es también omnisciente, puesto que siempre sabe lo que el usuario está consumiendo. La cámara de la Xbox One será, si los planes de la empresa de Redmond salen finalmente adelante, una especie de espía que controlará todos (o casi todos) nuestros movimientos en el salón. Observará quién está sentado frente al televisión, quién se ríe cuando ve un spot o quién se levanta a buscar una cerveza durante las pausas publicitarias. Se trata de un poder que no tienen aún ni Google ni Apple ni Amazon ni Sony. “La Xbox One sabe quién eres, lo que quieres y cómo lo quieres”, asegura Yusuf Mehdi, director de marketing de Xbox.

Eso sí, el reconocimiento de gestos de la videoconsola funciona única y exclusivamente en el dispositivo y no en la nube, asegura Microsoft para calmar los ánimos a los más preocupados por la protección de datos. La intención del gigante del software no es crear un banco central de datos con las características biométricas del usuario. Ello no ha impedido, sin embargo, que activistas de la protección de datos procedentes de todos los rincones del planeta hayan colocado ya la nueva Xbox One en el punto de mira.

Y las declaraciones hechas hasta ahora por los responsables de la nueva videoconsola de Microsoft no han hecho sino caldear aún más los ánimos de los activistas de la protección de datos. Esto era lo que decía, por ejemplo, Yaron Galitzky, director de desarrollo de la cámara integrada en la Xbox One, durante la presentación la semana pasada del dispositivo: “Kinect no sabe no sólo quién está en la habitación. Sabe también quién tiene el controlador en su mano”. Y sabe además cuál es la expresión de su rostro (“triste/alegre/neutral”), si está atento (“sí/no”), si está hablando (“sí/no”), si tiene los ojos abiertos o cerrados y si tiene o no la boca abierta. Con todas estas variables, la nueva Xbox One es capaz de responder a una amplia batería de preguntas: “¿Quién está en la habitación? ¿Qué está haciendo? ¿Cómo se siente? Unas preguntas que puede responder no sólo cuando hay uno o dos jugadores en el salón sino también cuando hay hasta seis jugadores”, subraya Galitzky.

Tales informaciones son de potencial interés tanto para los desarrolladores de formatos televisivos como la industria publicitaria. Y es que la nueva Xbox One es un auténtico diamante en bruto desde el punto de vista de la investigación de mercados. “¿A qué reacciona el espectador? ¿Qué le gusta? Ésta es en realidad la clave de la evolución de la televisión: las fronteras entre espectadores y creadores se derriban”, indica Phil Spencer, director de los estudios de Microsoft para el desarrollo de juegos. Hoy en día existe un gran lapso de tiempo entre la producción de una serie televisiva y el feedback generado por la audiencia, un lapso de tiempo que se hace mucho más corto gracias a la Xbox One, subraya Spencer.

Con la Xbox, el telespectador, habitualmente pasivo, se convierte en parte integral del proceso creativo, teniendo la capacidad de generar feedback de manera activa con los creadores de contenidos, votar en vivo y recibir información en tiempo real sobre la programación que está viendo en la pequeña pantalla. Aun así, esto es sólo la punta del iceberg porque la tecnología de la cámara de la nueva videoconsola de Microsoft da en realidad para mucho más.

Microsoft quiere utilizar la información generada por la cámara de la Xbox One no sólo para venderla a terceras empresas. La intención de la empresa de Redmond es utilizar tales datos para producir por sí misma contenidos y convertirse en un nuevo y poderoso “player” de la industria de la televisión interactiva. Microsoft ha creado ya un estudio en Los Ángeles que producirá contenidos televisivos propios. La nueva empresa está capitaneada por Nancy Tellem, ex directora de programación de la todopoderosa CBS, lo que prueba que Microsoft se está tomando muy en serio esta nueva aventura empresarial.

Si los usuarios utilizan realmente la Xbox One como Microsoft tiene en mente, la videoconsola podría convertirse en el mayor recopilador de datos jamás visto por la todavía joven industria de la recopilación de datos. Además, la posibilidad de rastreo de datos no se acaba cuando el usuario cambia de pantalla. Windows es también el sistema operativo de la mayor parte de ordenadores y también de cada vez más tablets y smartphones.

Nielsen ofrece hoy por hoy mediciones de audiencias en dispositivos multipantalla como un servicio premium por el que evidentemente hay que pagar un extra. Sin embargo, el nuevo rastreo de datos propuesto por Microsoft nace con la vocación de convertirse en estándar. Y no va desencaminado el gigante del software, que sabe muy bien que quien domina todas las pantallas pueden meterse en el bolsillo al consumidor y de paso también a los anunciantes.

Pero esto no es todo. Microsoft y su omnipotente Xbox One cuentan con más bazas a su favor. La empresa de Redmond tiene una pequeña parte de la mayor red social del mundo, Facebook, con quien mantiene además muy buenas relaciones. ¿Podría utilizar en el futuro la Xbox One los datos procedentes de la “reina” de las redes sociales? De momento, Microsoft se muestra ambivalente y dice estar en conversaciones con varias webs para recopilar datos procedentes de las redes sociales, sin concretar si entre esas redes sociales está o no Facebook.

Lo que está claro es que si a Microsoft le sale bien la jugada con su nueva Xbox One, podría asestar un potente golpe sobre la mesa en el mercado televisivo, un mercado llevaba años esperando ser “revolucionado” por Apple, y al mismo tiempo buscar las coquillas a Google, hasta ahora “rey absoluto” en lo que a la recopilación de datos del consumidor se refiere.

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