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Zombies digitales: ¿hay vida en internet después de la muerte?

Cuando alguien muere, deja tras de sí un reguero de datos personales en perfiles y cuentas de internet. ¿Cómo deben proceder entonces sus herederos? ¿Deben borrar los datos, mantenerlos o hacer una selección? A esta pregunta tratan de responder ya algunas empresas de pompas fúnebres 2.0.

Claudia murió hace un año, pero parece que siguiera aún entre los vivos. Tenía más de 800 amigos en Facebook y éstos siguen escribiendo casi a diario en su muro.

El de Claudia no es ni mucho menos un caso aislado. Cada año fallecen 375.000 usuarios de Facebook, pero sus perfiles siguen “vivos”.

La muerte en la era digital es cautivadora y siniestra a partes iguales. Y es que los difuntos siguen formando parte de la vida diaria de los vivos. Gracias a la Web 2.0 todos nos hemos convertido de alguna manera en “inmortales”. Nuestras fotos, nuestros vídeos, y nuestras últimas palabras no se van a la tumba con nosotros, sino que permanecen en Facebook y compañía para la posteridad.

Conscientes del morbo y del miedo que despiertan los nuevos zombies digitales, Twitter, GMail y Facebook prestan ayuda a los familiares de difuntos que quieran “enterrar” de una vez por todas los perfiles digitales de sus seres queridos. Sin embargo, la “sepultura” digital no es ni mucho menos un proceso sencillo. Los parientes tienen que entregar una copia del certificado de defunción para convertirse en “herederos” oficiales de los perfiles de sus muertos y decidir después si quieren o no borrar la información allí contenida, informa Die Zeit.

En Estados Unidos, la “muerte digital” ha dado lugar incluso a nuevo tipo de negocio: el de las empresas de pompas fúnebres 2.0. Portales como AssetLock, Deathswitch y Legacy Locker se encargan de gestionar la herencia digital de una persona. En estas webs, es posible dejar contraseñas e indicaciones a nuestros seres queridos para cuando pasemos a mejor vida: qué datos digitales deben ser eliminados y cuáles deben permanecer. Para acceder al testamento, es necesario que dos personas de confianza certifiquen el fallecimiento y a continuación puede iniciarse ya el “sepelio digital”.

Algunos, como el futurólogo Ian Pearson, consideran que la Web Social está operando un profundo cambio en lo que hasta ahora entendíamos como “vida después de la muerte”. Pearson predice que en el año 2050 el concepto de “inmortalidad digital” cobrará pleno sentido. “Será posible encerrar el espíritu del difunto en una máquina, por lo que la ausencia de corporeidad no será ya un problema”, añade.

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