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Los fraudes en la reventa de juguetes, un problema cada vez más extendido

"Grinch bots": así pretende la tecnología arruinar la mágica noche de Reyes

"Grinch bots": así pretende la tecnología arruinar la mágica noche de ReyesHatchimals, PJ Masks, Ladybug o Cat Noir. Si usted tiene hijos seguro que habrá oído estos nombres hasta la saciedad y es que, se trata de algunos de los juguetes más pedidos por los niños esta Navidad.

Sin embargo, hacerse con uno de ellos se vuelve una misión casi imposible y, en estos casos, ni siquiera los Reyes Magos son capaces de desplegar sus magia para conseguirlos.

Y la situación es todavía peor cuando la, en ocasiones malvada tecnología conspira en contra de Sus Majestades.

Aunque el comercio online se haya convertido en una de las formas más populares de adquirir los regalos de estas fiestas, también se ha convertido en un arma de doble filo y en un quebradero de cabeza para los consumidores.

Si no ha encontrado el juguete deseado por su retoño en ninguna de las jugueterías de su ciudad y ha pensado que quizá en el mundo 2.0 pueda encontrarlo, puede que este plan B le salga bastante caro.

Todo por culpa de los ya populares bots. Si estos asistentes virtuales se han convertido en una gran ayuda para las marcas a la hora de ofrecer un mejor servicio para los consumidores, también son el verdadero “grinch” de la Navidad.

En estas fiestas, la enorme demanda de los populares juguetes no es el único motivo por el que las tiendas deban colgar el cartel de “agotado” pues estos denominados “Grinch bots” han decidido arruinar la Navidad y el bolsillo a más de uno.

¿Cómo? Pues comprando de manera automática y masiva los regalos más pedidos por los infantes en estas fechas para luego revenderlos a través de plataformas de terceros como Amazon o eBay a precios prohibitivos.

Así, si en tienda ciertos juguetes podían costar 14,99 dólares, en internet el precio ascendía hasta la friolera de 1.000 dólares.

Se trata de algo similar a lo que ya ocurre con la reventa de entradas online aunque, en este caso, la moneda de cambio es la ilusión de los más pequeños por ver el juguete más deseado debajo del árbol.

Este fenómeno ya ha sido más que notable en Estados Unidos levantando una oleada de polémica entre los usuarios que, en redes sociales han comenzado un movimiento bajo el hashtag #BlockTheBots.

Por su parte, las asociaciones nacionales de retailers aseguran estar trabajando en implantar nuevas medidas para evitar el fraude en sus tiendas online aunque advierten que el problema de los bots es que “detectan las tendencias mucho antes que los humanos” por lo que encontrar la solución es realmente complicado, sobre todo ante la cada vez mayor sofisticación del fraude online.

Atajar el problema es para muchos cuestión de legislar más sobre esta cuestión. En el año 2016, el entonces presidente Barack Obama sacó adelante la ley “Better Online Ticket Sales (BOTS) Act of 2016,” que declaraba ilegal utilizar bots para comprar más de un número determinado de entradas para conciertos, competiciones deportivas y otro tipo de eventos públicos pero su aplicación está lejos de ser efectiva.

Al igual que ocurre en las plataformas de venta third party como Amazon quien impone como medida de control la limitación de compra de varios productos de alta demanda con una misma cuenta.

Sea como fuere, este problema viene dándose desde hace tiempo y, aunque afecta principalmente al mercado norteamericano, no sería extraño que pronto se convirtiese en un fenómeno preocupantemente extendido también en nuestro país.

De seguir así está situación los peores parados serán los retailers pues la pérdida de confianza de los consumidores en ellos es más que probable. Poner freno a este fraude deberá ser una de las prioridades para el sector en este 2018.

Hasta que eso ocurra, los más perjudicados, como de costumbre, son los consumidores que deberán decidir si están dispuestos a prácticamente vender un riñón para mantener intacta la ilusión de los más pequeños.

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