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Los grandes de la distribución exigen mayor libertad comercial para plantar cara a los competidores digitales

preciados_calleEl comercio electrónico ha registrado un importante crecimiento durante los últimos años, debido en gran parte al cambio en los hábitos de consumo de la nueva generación de consumidores, acostumbrada cada vez más a utilizar internet para comparar y realizar sus compras.  Los clientes cada vez distinguen menos entre el mundo “offline y online” y buscan servicio, conveniencia, eficacia, garantía y precio.

Este cambio en la forma de consumir ha propiciado la aparición de grandes plataformas de comercio electrónico por parte de empresas que ven en este mercado una buena oportunidad de negocio. La entrada masiva no afecta solamente a los pequeños comercios que no se han adaptado aún a las nuevas tecnologías, sino también a las grandes cadenas de distribución.

Y es que en lo que a comercio se refiere, la batalla ya no va de pequeños contra grandes. El mercado actual es asimétrico debido a la presencia de diferentes modelos de negocio y de distintos canales de distribución: desgraciadamente, el mundo físico no puede vender de la misma manera que el mundo online.

El pasado lunes, el presidente de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), Alfonso Merry del Val, exigió una mayor libertad comercial para poder competir con las empresas que operan en el mundo digital y que están sujetas a unas normas totalmente distintas en materia fiscal, laboral y regulatoria.

“¿Cómo vamos a impedir que los ciudadanos compren cualquier producto, a cualquier hora y en cualquier lugar de mundo? ¿Acaso van a prohibir a un consumidor comprar en domingo en Amazon o Alibaba?” se preguntaba el presidente durante su intervención en la asamblea anual de la patronal.

Merry del Val aprovechó la ocasión para apelar “a la libertad comercial, a la unidad de mercado y a la regulación estable, segura y previsible” a la par que reclamó flexibilidad de horarios para que el sector pueda adaptarse a los nuevos consumidores. El mercado obliga a ser buenos en el terreno físico y digital, así como a realizar “inmensas” inversiones. En palabras del presidente, sería un error afrontar este reto con una visión cortoplacista basada en la resistencia al cambio y al proteccionismo.

En su opinión, la “receta” usada en los últimos 40 años de imponer barreras de entrada a los nuevos competidores, impedir la apertura de tiendas, limitar los horarios o gravar con impuestos específicos a los grandes formatos ha menguado la competitividad del comercio español, “que se sitúa a la cola de los países desarrollados a consecuencia de una hiperregulación compleja, engorrosa y fragmentada que, por otro lado, tampoco ha conseguido el fin para el que fue creada: proteger supuestamente a una parte del sector”.

centro comercial

En el año 2014, las ventas de las 19 empresas que forman parte de Anged –entre las que se encuentran El Corte Inglés, Apple o Cortefiel- crecieron un 1,6% y crearon 6.200 nuevos puestos de trabajo. Las compañías se están empleando a fondo para dar respuesta a este nuevo entorno, pero en palabras de Merry del Val, resulta complicado abordar este giro “cuando buena parte de la legislación comercial impone un estrecho margen de juego y unas reglas desiguales, en especial para los grandes formatos”.

Tras siete años de larga y dura travesía por el desierto, las ventas están creciendo, pero las moratorias, impuestos y restricciones legales que siguen anunciando los responsables públicos para defender al pequeño comercio son “medidas huecas, cómodas y baratas desde el punto de vista de la gestión pública, pero inútiles a la hora de alcanzar su objetivo”, reiteró el responsable de Anged.

Impedir desde el ámbito regulatorio que el gran formato comercial pueda dar la batalla frente a nuevos competidores implica “destruir empleo y riqueza en nuestro país y ayudar a generarlo en otra parte del mundo”. En este sentido, Merry del Val también criticó los perjuicios que estas limitaciones en la política comercial acarrean al turismo. En sus propias palabras, “resulta difícil de entender que un país que ocupa las primeras posiciones del ránking turístico mundial, impida a los comerciantes atender los días festivos a los casi 70 millones de turistas anuales que nos visitan”. Recordemos que países como Portugal e Italia ya liberalizaron totalmente los horarios comerciales hace ya dos años.

No obstante, el presidente de Anged se muestra optimista. “Estamos a tiempo de corregir el rumbo porque el viento de cola que sopla para la economía española ayuda a construir nuevos consensos e impulsa las reformas pendientes”, afirmó.

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