E-Mail Marketing

Lo que el marketing puede aprender de las respuestas a cuentas de correo hackeadas

Lo que el marketing puede aprender de las respuestas a cuentas de correo hackeadas¿Quién no ha recibido algún email de un conocido sólo con un enlace, sin asunto, ni mensaje? Y muchas veces hacemos clic sobre ese link porque pensamos que nos llevará a algún contenido divertido o interesante. Pero en muchas ocasiones se trata de un correo de spam enviado desde una cuenta hackeada que te dirige a tiendas online de venta de medicamentos o cosas por el estilo. Sólo hace falta fijarse y, en caso de que aparezcan un montón de cuentas de correo diferentes de la agenda del emisor, es muy probable que se trate de un correo de spam.

Basta con registrarse en alguna página insegura para que puedan hacerse con tu cuenta, hackearla y enviar emails de spam desde ella. Y cuentan con un punto a favor: los destinatarios, al conocer al emisor, probablemente abran ese corre. Estos emails son una larga cadena que puede ir de Francia a Argentia, Serbia o Hong Kong sin que ninguno de esos usuarios se percate de que su correo ha sido hackeado.

Pero también hay un aspecto positivo en estos correos. Muchos de los receptores, confusos ante el email que acaban de recibir, responderán a la dirección de correo que se lo ha enviado estableciendo una conexión entre ambos. Este tipo de correos se basa en el valor de la fuente de confianza ya que, el receptor abrirá el email sin asunto porque lo ha enviado alguien que conoce y en quien confía. Y si esta psicología funciona con los fraudes, puede ser de enorme utilidad para los anunciantes legítimos.

Los anunciantes astutos lograrán aprovecharse de esta técnica al hacer que sus nombres pasen entre sus amigos. Además, muchos sacarán aún más provecho porque habrán logrado convertirse en amigos de confianza. Pero hay que tener en cuenta un último aspecto: si un email viene de un amigo en el que se confía, se abrirá, pero si la propuesta que hace no interesa al receptor, éste se sentirá decepcionado, aunque no lo suficiente para acabar la amistad con ese contacto.

Bob Garfiel en AdAge propone dos pasos para los anunciantes que desarrollen esta estrategia: primero ponte en situación de decepcionarme y, después, no lo hagas.

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