Después de que los primeros rumores emergieran a la superficie la semana pasada, Elon Musk confirmaba ayer la fusión de la empresa aeroespacial SpaceX y de xAI, la startup de IA del magnate sudafricano.
De acuerdo con Musk, la empresa resultante de la amalgama de SpaceX y xAI es el «motor de innovación verticalmente integrado más ambicioso dentro y fuera de la Tierra». Y cobijará bajo su techo IA cohetes espaciales, internet satelital y la red social X.
La nueva compañía resultante de la unión de SpaceX y xAI se habría constituido oficialmente el 2 de febrero en el estado de Nevada, según unos documentos públicos a los que ha tenido acceso CNBC. En tales documentos Space Exploration Technologies Corp. figura como miembro gerente de X.AI Holdings.
Bloomberg asegura que la nueva empresa debutará próximamente en bolsa con una Oferta Pública Inicial (OPI) que podría tener un valor de 1,25 billones de dólares, un elevado precio que da cuenta de la ambición de Musk de no restringir el desarrollo de la IA a los confines del globo terráqueo. Y es que las infraestructuras terrestres parecen ser de dimensiones excesivamente reducidas para sustentar los grandes planes que tiene Musk en el área de la IA.
SpaceX obtuvo el año pasado una valoración de 800.000 millones de dólares en una venta de acciones secundarias. Y xAI, por su parte, fue valorada en aproximadamente 230.000 millones de dólares en una ronda de financiación en la que la empresa de IA de Musk logró recabar a principios de este año una inversión de 20.000 millones de dólares.
En 2025 SpaceX habría ingresado en sus arcas unos beneficios de alrededor de 8.000 millones de dólares y habría logrado una facturación de entre 15.000 y 16.000 millones de dólares. Bastante menos saneadas están las cuentas de xAI, que actualmente invierte dinero a manos llenas (con las pérdidas que ello supone) para tratar de ponerse a la altura de sus dos grandes rivales en el ámbito de la IA: OpenAI y Google.
Lo que parece claro que uniendo los designios de SpaceX y xAI Musk quiere que la empresa resultante de la fusión de ambas compañías debute a lo grande a los parqués bursátiles para lograr así a la postre un gran golpe de efecto.
Elon Musk aspira a la construcción de centros de datos orbitales en el espacio
Musk sostiene que la fuerte dependencia que tiene a día de hoy la IA de grandes centros de datos que consumen muchísima energía es totalmente insostenible. Y la solución propuesta por el sudafricano pasa por trasladar el problema fuera del planeta.
«Mi estimación es que en un plazo de entre dos y tres años la forma más económica de generar poder computacional para la IA será generar ese poder computacional en el espacio«, insiste Elon Musk en un post en el blog corporativo de SpaceX. De esta forma, «las empresas podrán entrenar sus modelos de IA y procesar datos a velocidades y escalas sin precedentes», apostilla.
Por lo pronto SpaceX ha solicitado ya a la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) una autorización para lanzar al espacio hasta un millón de satélites para crear así un centro de datos orbital.
El centro de datos orbital pergeñado por Musk exigiría el lanzamiento anual de un millón de toneladas de satélites. Cada tonelada se traduciría en 100 kilovatios de poder computacional, lo cual equivaldría a 100 gigavatios de capacidad para la IA añadidos con periodicidad anual.
Apoyándose en los cohetes Starship Musk espera lanzar cada año alrededor de 200 toneladas de satélites por vuelo, lo cual le permitiría en último término poner en órbita millones de toneladas de satélites cada año, unos satélites que el empresario sudafricano pretende utilizar como centros de datos enfocados a la IA.
«Las capacidades que desbloqueamos al hacer realidad los centros de datos orbitales financiarán y permitirán bases autosuficientes en la Luna, toda una civilización en Marte y en última instancia la expansión del universo», asevera Musk.
No es la primera vez que Musk toma la determinación de fusionar dos empresas de su emporio. En 2025 el hombre más rico del mundo amalgamó también en una única compañía xAI y X (la red social otrora conocida como Twitter).





