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¿Por qué las aplicaciones son una moda pasajera que durará poco?

¿Por qué las aplicaciones son una moda pasajera que durará poco?Una aplicación para el móvil puede ser un canal de marketing en toda regla, y los editores obtienen un valor real de estar presentes en las varias app stores. Pero, si se van descubriendo todas las capas del negocio de lo que puede ser una aplicación, puede llegarse a la conclusión de que se trata básicamente de un marcador en la pantalla del móvil, un recordatorio para que el usuario consuma el contenido de los editores, y un enlace rápido para que lo pueda hacer. He aquí algunas razones en las que se sustenta esta conclusión, de “parar un poco y reflexionar” en medio de esta fiebre por las aplicaciones:

1. El mundo fragmentado de las aplicaciones es un sumidero por el que se desperdician los recursos de desarrollo: la grandeza de internet es que estandarizó el acceso a la información a través de máquinas, sistemas operativos y buscadores. Pero hace poco, las varias app stores han vuelto a fragmentar un mundo que se había unificado. Esto supone costes y dolores de cabeza a aquellos que habían elegido apoyar a las varias aplicaciones.

2. Para la mayoría de las web sites, el ROI de una aplicación no está claro: una app nativa es una buena forma para los desarrolladores para crear funcionalidad que no es posible con una página web (o que podría requerir Flash). Para un editor cuyo producto son palabras y fotos, no se sabe qué funcionalidad adicional puede proporcionar una app que una página web bien diseñada no ofrezca.

3. Uno no puede conectarse – o al menos hacerlo fácilmente – a las aplicaciones: el valor de los links como los conocemos en la Red, está muy dejado de lado, si hablamos de las apps, dado que se trata de programas autónomos, no son parte de la Red abierta, y conectarse a otras páginas es muy pesado en sus mejores momentos. Los links a otras páginas web, si es que son posibles, requieren que el usuario se cambie a otra aplicación, interrumpiendo así la experiencia de usuario entre artículos.

4. Las aplicaciones son rehén de la plataforma de otra compañía: por último, y quizá lo más importante, es la propiedad de la plataforma en la que publica. Nadie posee internet, por lo que ninguna compañía puede imponer nuevas reglas, precios, censura u otras sorpresas. Cuando desarrolla una aplicación de móvil, un editor se convierte en “una y carne” con las plataformas, casi siempre de Apple o Google, y está regido por sus reglas e imposiciones, como la comisión del 30% que cobra Apple y que ha motivado la retirada del Financial Times de la App Store y la sublevación de varias publicaciones francesas.

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