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¿Tiene un destornillador a mano? Lo necesitará para poner a punto su Fairphone

Tanto uno como otro son smartphones, pero su presentación en sociedad no podría haber sido más diferente. Si hace dos semanas el nuevo iPhone 5S hacía su debut oficial rodeado de ruido mediático, rumores, especulaciones y muchos "secretos" que al final no resultaron ser para tanto, la presentación del Fairphone, el primer smartphone solidario, ha sido definitivamente harina de otro costal.

En lugar de invitar a la prensa a un elegante auditorio para presentar en su sociedad su producto, el holandés Bas van Abel, el padre del Fairphone, ha optado por enseñar al mundo su criatura en un sencilla pop-up store en el Soho londinense.

Allí, un lugar a medio camino entre tienda de pinturas, una tienda de pieles y un quiosco de prensa, todos aquellos interesados en el Fairphone ha tenido la oportunidad de echarle un primer vistazo y tenerlo un rato en sus manos. De momento, sólo eso. Porque el Fairphone no se puede de momento comprar, sólo se puede pedir anticipadamente. Eso sí, el reparto no se demorará demasiado y, si todo va bien, comenzará el próximo mes de septiembre.

Al margen del lugar elegido para la presentación del Fairphone, ha sido también bastante insólita la forma en que los personas que participan en este proyecto han mostrado su producto al público. No lo han hecho subidos a un escenario, sino sentados junto a sus potenciales cliente en una mesa y acompañados de una botella de agua y de un destornillador.

Y es que no sólo el sistema operativo del nuevo Fairphone es abierto, también lo es su hardware. Este smartphone, que se fabricará en China con piezas de comercio justo por trabajadores que cobrarán también un salario justo, se puede atornillar y desatornillar.

Con la ayuda de un simple destornillador, el nuevo Fairphone podrá desmontarse por completo y después volverse a montar. Con esta particularidad, sus fabricantes pretenden demostrar a sus potenciales clientes que, en caso de avería, no será necesario enviar el teléfono a un carísimo taller sino que bastará con comprar una pieza de recambio y reparar el dispositivo sin salir de casa.

De todos modos, y por su noble aspecto exterior, Fairphone no parece ni mucho un chapucero trabajo de bricolaje. Con su parte trasera metálica y de cantos redondeados, de cerca parece más bien una mezcla entre el Samsung Galaxy S3 y el iPhone 5.

Equipado con una pantalla de 4,3 pulgadas con un definición de 960 x 540 píxeles, el nuevo Fairphone incluye además una clavija para auriculares y un puerto USB. Además, y como no podría ser de otra manera, dispone de GPS, bluetooth, wifi y tecnología HSPA. Se echan, sin embargo, de menos en él la tecnología LTE y NFC. Y también unos auriculares y un cargador. El teléfono se comercializará sin estos dos complementos. ¿Por qué? Porque la mayor parte de los usuarios ya cuentan con este tipo de accesorios en casa y pueden así reciclarlos, argumentan los fabricantes del Fairphone.

El sistema operativo del Fairphone será inicialmente Android 4.2, pero después los usuarios podrán elegir entre sistemas operativos alternativos como Firefox OS o Ubuntu. De todos modos, y pese a su maridaje inicial con Android, los fabricantes de este teléfono inteligente, han añadido al dispositivo unas cuantas funcionalidades de nuevo cuño. De esta manera, la pantalla del teléfono se oscurecerá automáticamente cuando la batería esté baja y habrá también un servicio bautizado con el nombre de “At peace with your phone” (En paz con tu móvil) que permitirá al usuario, pulsando un simple botón, bloquear momentáneamente la recepción de SMS y mensajes de apps.

Fairphone cuenta asimismo con espacio para dos tarjetas SIM. En Asia este tipo de teléfonos inteligentes son ya muy populares, en Europa, en cambio, no tanto. Con dos tarjetas en su haber, el usuario podrá utilizar una de ellas para asuntos de carácter personal y la otra para el trabajo.

¿Y qué hay del precio de este teléfono? Fairphone tendrá un precio de 325 dólares. “No habría pensado nunca que un teléfono con estas funcionalidades, fabricado con piezas de comercio justo por trabajadores con salarios justos, pudiera tener este precio”, explica Matt Dexter, uno de los primeros clientes de Fairphone. Que la tecnología con la que va equipada el teléfono no sea de primera clase es algo que no parece molestar a Dexter. “Quizás su cámara no sea la mejor del mercado, pero el móvil no parece barato ni mucho menos. Sus materiales parecen bastante nobles, es rápido y, al estar equipado con Android, ofrece muchas libertades”, asegura Dexter.

Van Abel, el “alma mater” del Fairphone, asegura que el público objetivo de su “criatura” no son los early adopters ni aquellos usuarios que quieren tener siempre lo últimos modelos de smartphones en su manos sino aquellos que buscan de manera pragmática un teléfono inteligente que pueda ser mejorado después a través de un software de código abierto. “Queremos que la gente recupere la soberanía sobre su smartphone”, recalca van Abel.

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