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Adiós aplicaciones, hola asistentes de voz: bienvenidos a la parlanchina era post-app

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Durante años las apps, esos pequeños programas de software instalados (por decenas) en el smartphone de nuestros amores, han guiado nuestras vidas. Pero nuestro futuro más inmediato tendrá una relación mucho menos estrecha con las aplicaciones. Estamos, de hecho, en los albores de la era post-app, una era en la que unas pocas apps (multifuncionales), junto a los cada vez más ubicuos asistentes de voz, serán quienes lleven la batuta.

Que estamos efectivamente a las puertas de la era post-app es una de las conclusiones arrojadas por un informe de la empresa de investigación de mercados Gartner llevado a cabo en Estados Unidos, Reino Unido y China, que revela cambios dramáticos en el consumo de las apps (tal y como las conocemos en la actualidad).

De acuerdo con este estudio, el uso de apps de vídeo cayó cuatro puntos porcentuales en el periodo comprendido entre 2015 y 2016. No mucho mejor suerte corrieron en este periodo las populares apps de mapas, cuyo uso se contrajo 3 puntos porcentuales, y las aplicaciones de redes sociales, cuyo uso se redujo dos puntos porcentuales.

El uso de las apps de mensajería experimentó, sin embargo, un incremento de 3 puntos porcentuales, mientras que las aplicaciones de shopping y de asistencia virtual pegaron una zancada de 4 porcentuales.

“Los consumidores están cada vez menos interesados en utilizar las aplicaciones móviles. Hay demasiadas apps”, constata Jessica Ekholm, directora de investigación de Gartner, en declaraciones a TechCrunch.

Según Ekholm, los usuarios están perdiendo el interés por hallar apps nuevas y prefieren invertir su preciadísimo tiempo en las aplicaciones que ya conocen.

En la creciente pérdida de interés de los usuarios por las aplicaciones móviles de toda la vida están influyendo también (cada vez más) los asistentes de voz.

Esta tendencia es particularmente palpable en China, donde los consumidores hacen gravitar casi todas sus necesidades móviles en torno a dos aplicaciones (convenientemente pertrechadas de chatbots): WeChat y Weibo.

WeChat, por ejemplo, permite a sus usuarios, además de intercambiar mensajes (la que comenzó siendo su función primigenia), realizar pagos online, comprar en internet, pedir taxis y reservar entradas y billetes.

En el mundo occidental Facebook, junto con Messenger y WhatsApp, tiene todas las papeletas para replicar la asombrosa y parlanchina multifuncionalidad de WeChat.

 

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