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¿Creará tendencia el iPhone 6 y cambiará el sistema de pagos móviles?

apple iphone wallet pagoEl próximo 9 de septiembre será la presentación oficial del nuevo iPhone 6 de Apple, y como sabemos, las expectativas son muy altas (nueva pantalla más grande, un perfil más delgado, un procesador más rápido, un cristal más resistente de zafiro…). Además, hace unos días informamos del acuerdo alcanzado con Visa, American Express, y MasterCard, lo que indica que los de Cupertino están apostando por un nuevo sistema de pago a través del móvil que podría convertir su monedero en algo muy obsoleto.

Con este nuevo sistema de pago NFC (Near Field Communication) se podrá pagar en los establecimientos habilitados para ello simplemente acercando el terminal a un dispositivo de cobro que disponga de esta tecnología. Como medio de pago, Apple tiene mucho a su favor: el sensor de pulgar es una herramienta de autenticación segura y simple, los clientes ya se sienten cómodos proporcionando a la empresa sus datos financieros (iTunes tiene más de 600 millones de tarjetas de crédito en su base de datos), y la marca es tan respetada y “cool” que cualquier empresa mataría por asociarse con ella.

Parece que Apple se está tomando muy en serio este nuevo sistema y ha puesto mucho interés en él, pero la cuestión es si conseguirá revolucionar las tornas del mercado de pagos móviles. Aunque nunca es aconsejable apostar en contra de los de la manzana, algunos consideran que aún queda mucho para que esto ocurra, como apunta Steven Bertonni, analista de Forbes. 

En total, este año los pagos móviles deberían alcanzar unos 720.000 millones de dólares (en base a las estimaciones de Gartner), a diferencia de los 235.000 millones de dólares del pasado año. Sin duda, esto supone rápido crecimiento, pero la ventaja sigue siendo enorme: en 2013 se hicieron 150.000 millones de dólares en las transacciones en comercios de venta al por menor.

El problema es que las personas no están preparadas para los pagos móviles, señala Bertonni, quien considera que el sistema actual funciona bastante bien. Las tarjetas de crédito y el dinero en efectivo son fáciles y fiables: el cliente sabe cómo usarlos y, lo más importante, también las empresas minoristas. Los lectores de tarjetas y los equipos de pago son costosos, por lo que  ningún empresario debe plantearse reemplazar un sistema que ya funciona.

En definitiva, a los minoristas no les importa que un procesador de pagos sea moderno y de última generación, y tampoco a los clientes. Escanear un teléfono no es mejor que pasar una tarjeta de crédito. Para que tanto el consumidor como el empresario asuman tal cambio, la nueva tecnología debe ser mucho mejor que las viejas costumbres.

Es un gran paso que Apple esté en mundo del pago móvil, pero incluso con  la presencia de la compañía, este seguirá siendo un pequeño mercado, pues las tarjetas y el dinero en efectivo seguirán dominando. Así que, ¿cómo podría crecer el mercado? Haciendo lo que hace Starbucks, que ha conseguido que más de 10 millones de estadounidenses utilicen su app para pagar por sus cafés: ofreciendo una experiencia más rápida, más suave, más fresca y más gratificante que el dinero en efectivo.

Una experiencia como la definida anteriormente hoy en día está prácticamente ausente del mercado, y no porque no hayan sido muchas las empresas de tecnología que lo han intentado. Square lo intentó y luego renunció, Google también ha probado dos veces, mientras que la joint venture ISIS de Visa, American Express, Mastercard, Verizon y AT&T Wireless, no fue más que un fracaso de 100 millones de dólares. Y ahora, de nuevo vemos cómo American Express, Visa y MasterCard vuelven a intentarlo, pero esta vez de la mano de Apple.

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