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Dicho y ¿hecho?: La teoría y la práctica de las tecnológicas en la "guerra del coltán"

coltanMóviles, portátiles o tablets son productos cada vez más presentes en una sociedad que ya no puede vivir sin estar conectada las 24 horas del día. El auge de estos los dispositivos en las últimas décadas ha supuesto una auténtica revolución tecnológica y un avance en muchos campos de la comunicación.

Sin embargo, para que unos mejoren su bienestar, otros ven cómo sus condiciones de vida empeoran cada vez más.

Y es que la creciente demanda de los aparatos móviles aumenta en consecuencia, la demanda de coltán en la República Democrática del Congo que acapara el 88% de las reservas y el 20% de la producción mundial, y que genera no solo una auténtica guerra por el control de la explotación de esta materia prima, sino que da lugar a la constante violación de los derechos humanos de mujeres y niños con total impunidad por parte de las autoridades.

Esclavitud, brutales violaciones a mujeres y niños, muertes invisibles y condiciones infrahumanas son solo algunas de las brutalidades que el programa "Salvados" ha querido reflejar en un reportaje.

Desde el Congo, los testimonios de los trabajadores de las minas, voluntarios de ONGs, médicos y periodistas destapan la dura realidad que se esconde (o esconden) detrás del avance tecnológico del Primer Mundo.

Aunque este conflicto no es algo nuevo, pues ya desde la aparición de los primeros aparatos, el coltán junto a otros minerales ha sido el elemento principal en la fabricación de componentes de aparatos electrónicos y que permite hacerlos más finos y ligeros

Y cuanta más demanda de los fabricantes de tecnología, más salvaje es la confrontación entre los grupos armados por hacerse con el control de las minas. Unos lugares en los que miles de personas son sometidas a extenuantes jornadas laborales de 12 horas por apenas 15 o 20 dólares a la semana.

Pero se trata de una situación evitable tal y como demuestran proyectos como Fairphone, un fabricante holandés de teléfonos de comercio justo que echó a andar en el año 2013 y cuyos aparatos no solo están fabricados con materiales libres de conflicto sino que también respetan los derechos humanos de quienes producen con condiciones laborales dignas.

¿Qué dicen las leyes?

El cambio es, en efecto, posible, aunque las autoridades todavía se encuentran rezagadas en este sentido. Así, aunque en el año 2012 Estados Unidos creó una ley de minerales anticonflicto por la que más de 6.000 compañías no podían utilizar minerales procedentes del Congo sin indicar previamente las minas de extracción, lo cierto es que lejos de mejorar la situación, ha dado lugar a un aumento del tráfico de estos materiales.

Por su parte, la Unión Europea tan solo comenzó a trabajar en el año 2014 en una ley para evitar que la industria tecnológica del continente no adquiera materiales que alimenten conflictos armados en cualquier parte del mundo. Sin embargo, esta medida todavía se encuentra en fase de estudio y, además, no tendría carácter obligatorio para las compañías.

¿Qué hacen las marcas?

No obstante, la cada vez mayor visibilización gracias a los medios de comunicación y sensibilización ciudadana ante este tipo de conflictos, ha obligado a las principales empresas tecnológicas mundiales a velar por una producción "limpia".

Pero, ¿qué postura han tomado las grandes tecnológicas en cuanto al comercio y uso de este preciado mineral?

Apple es una de las que se ha encargado de dar a conocer a través de un informe de RSC, su acción en este tema. Así, la compañía explica que aunque se abastece de este mineral para su producción, insta a las fundiciones y refinerías a cumplir programas de auditorías independientes para "respaldar líneas de suministro verificadas e impulsar el desarrollo económico en la región".

La principal competidora de la compañía de la manzana, Samsung, se muestra más tajante con respecto a sus prácticas medio ambientales. A través de su página web, expresa su postura concreta con respecto al coltán asegurando que la compañía toma medidas para asegurar que sus móviles no contienen materiales provenientes de minas ilegales del Congo.

Además afirman que no compra coltán directamente del Congo ni de otras fuentes relacionadas con el material puro y que, cuando Samsung utiliza componentes hechos con tántalo, otro material conflictivo, la compañía demanda a los proveedores medidas que aseguren que no procede del Congo.

HTC se muestra claro a través de su informe de RSC en el que afirma que ha dejado de abastecerse con materiales procedentes de África Central.

"Como miembro de la Coalición ciudadana de la industria electrónica (CCIE), subscribimos el Código de conducta de la CCIE, que exige a los participantes adoptar una política de abastecimiento que garantice que los minerales de tántalo (también conocido como coltán), estaño, tungsteno y oro usados en sus productos no financian a grupos armados que perpetran abusos contra los derechos humanos en la República Democrática del Congo y el área circundante. Como la trazabilidad resulta difícil, HTC ha dejado de abastecerse de minerales procedentes de la República Democrática del Congo y de toda la región de África Central", asegura.

LG Electronics también recoge, en su web, su decisión en el uso de minerales conflictivos sobre la que se extiende de manera notable. Así, destaca que su compromiso de no obtener sus materiales cuya compra suponga una fuente de financiación de grupos armados y la exigencia que imponen a sus proveedores de establecer medidas que garanticen minerales libres de conflictos.

Microsoft sigue la misma línea que sus competidores posicionándose en contra de la adquisición de minerales procedentes del Congo y exigiendo a sus proveedores informes detallados para garantizar que así sea. Además, muestra un mapa en el que se muestra la localización de los proveedores de la compañía en el mundo entre los que no se encuentra África.

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Sony también se ha comprometido con la defensa de los derechos humanos con la implantación de mecanismos que aseguren que sus proveedores no utilizan materiales procedentes del Congo exigiendo auditorías e informes que han dado lugar a la validación de 80 de sus refinerías y al cese de la relación con otras 6 cuyos materiales eran dudosos.

La marca española de smartphones BQ, aunque no refleja en su página web, una política de responsabilidad social corporativa, sí se ha mostrado públicamente como defensora del comercio justo y, a través de su perfil de Twitter, expresaba en enero de 2015 que sus aparatos no se fabrican con coltán sino con condensadores cerámicos.

Así, a juzgar por los manifiestos de las compañías, son cada vez más las que se unen a la defensa de los derechos humanos en el comercio de los materiales con los que fabrican sus aparatos.

Pero, aunque todas aseguran exigir a sus proveedores la exclusión del Congo como fuente de coltán, la cruel realidad de este país parece demostrar que las palabras de las tecnológicas son solo papel mojado.

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