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El negocio imparable de Uber, ahora al asalto de los servicios de entrega

UberUber continúa dando de qué hablar y siendo una de las compañías que mayor número de páginas ocupa en la prensa y más debates protagoniza. Travis Kalanick, presidente ejecutivo de la empresa, ha convertido al servicio de transporte de pasajeros entre conductores particulares en la compañía estadounidense más valiosa de los últimos tiempos.

En caso de cosechar el éxito que se espera en la última ronda de financiación que se podría situar en los 1.500 millones de dólares, tal y cómo afirman algunos inversores, su valoración implícita podría elevarse a la asombrosa cifra de 50.000 millones de dólares.

Un cantidad nada desdeñable ya que es más alta que la reportada por el 80% de las empresas que se incluyen en el índice S&P 500, muchas de las cuales, cuentan con bastantes años de antigüedad frente a este recién llegado. Basta con decir que el valor de Uber ha experimentado un crecimiento más rápido que el registrado por Facebook y Twitter en sus primeros años, tal y como señala el gráfico publicado por The Economist.

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En la actualidad, Uber opera en 311 ciudades de 58 países lo que se traduce en más de un millón de viajes diarios. Los conductores independientes de Uber, por norma general, pagan alrededor de un 20% de sus ganancias disfrutando de un horario de trabajo flexible quedando fuera de las convencionalidades del negocio del taxi tradicional.

Todo lo que la industria puede aprender de Uber

Además, otras industrias pueden extraer interesantes ideas de cómo se pone en marcha una plataforma de estas características. Una vez que el servicio aterriza en una nueva ciudad, inicia un poderoso programa de reclutamiento de conductores ofreciéndoles incentivos para que se sumen a su equipo. Ofrecen tarifas que consideran “dinámicas” frente a las que podemos encontrar en el mundo de taxi aunque estas suben cuando se producen acontecimientos que aumentan el volumen de pasajeros (por ejemplo, días de lluvia).

Una forma fácil y rápida de conseguir transporte que continúa animando a los usuarios a utilizar el mismo. Esto se traduce en que Uber, puede utilizar su aplicación, sistemas informáticos y controladores para ofrecer a sus clientes una gama cada vez más amplia de servicios. El mes pasado, Toronto, se convirtió en la quinta ciudad donde la firma ofrecía su servicio de entrega de comida a domicilio a través de UberEATS. Chicago, Los Ángeles, Nueva York y Barcelona han sido las predecesoras.

Podemos encontrar en el mercado algunas pequeñas empresas que ofrece servicios similares como Instacart, Postmates o Shyp pero, estas, no cuentan con el volumen de negocio ni escala de Uber por lo que deberían comenzar a preocuparse. Parece poco probable que Uber quiera extender su negocio de entrega a largas distancias pero cuenta con un amplio margen de consolidación de su negocio en las áreas urbanas. Además, la empresa cuenta con una ventaja que ninguna otra compañía tiene en su haber: no tiene que asumir los costes de mantenimiento de su flota de conductores.

Al igual que sucede con Google, la recopilación de datos de Uber sobre sus clientes hará que cada vez le sea más fácil comprender las necesidades de estos. De la misma forma que hace Apple, el servicio mantiene las tarjetas de crédito de sus usuarios en su archivo lo que facilita el que los “marketeros” puedan ofrecerles nuevos servicios.

El principal objetivo de Uber es seguir ganando escala. Como empresa privada, la compañía no informa de sus ingresos pero los analistas estiman que este año recibirá por parte de sus conductores comisiones de entre 2.000 y 4.000 millones de dólares. Como ya hemos visto, sin costes en el mantenimiento de su flota de coches ni de conductores, Uber continúa su avance por cada vez más ciudades expandiendo su imperio a nivel mundial. En este recorrido intenta intimidar a rivales como Lyft (uno de sus principales competidores) aunque esta apenas está valorada en 2.500 millones de dólares.

Con el tiempo, Uber espera convertirse en una compañía cada vez más popular y omnipresente para los ciudadanos que vean en la misma un ahorro de costes y molestias de estacionamiento, seguros y tráfico. Por ejemplo, en San Francisco, los usuarios pueden utilizar UberPool para moverse por la ciudad por una tarifa de siete dólares.

Google sigue una línea parecida con la vista puesta en los coches autónomos con el objetivo de prescindir de los conductores y ofrecer sus propios servicios incluso a precios más baratos que los de Uber.

Como ya hemos visto, la valoración de Uber es extremadamente alta para tratarse de una empresa tan joven y aún queda un largo camino. El éxito de su negocio no es seguro. A finales de año, los tribunales de California determinarán si los conductores que trabajan para Uber y Lyft, pueden calificarse como independientes o tienen que ser considerados empleados lo que tendría consecuencias importantes en su estructura y costes. No hay que descartar la idea de que los inversores estén barajando seriamente estas preocupaciones a la hora de realizar su desembolso.

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