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En 1994 ya se vislumbraba en el horizonte la llegada de los tablets

En 1994 ya se vislumbraba en el horizonte la llegada de los tabletsDesde hace años, las editoriales vienen quejándose de la creciente merma en su volumen de ingresos. A la hora de nombrar un culpable, las voces son casi unánimes. La culpa la tienen internet y su poco rentable cultura de la gratuidad. Sin embargo, en el último año la industria periodística ha encontrado una tabla de salvación a la que aferrarse para reflotar su moribundo negocio: los tablets. El caso es que hace 17 años, ya se vislumbraba la llegada de este “mesías” de la prensa escrita.

Una mujer sentada en el banco de un parque lee el periódico en un Tablet PC de color negro. De vez en cuando, pulsa un lápiz digital sobre la pantalla del dispositivo y pasa las páginas del diario. Esta escena, a priori tan contemporánea, tiene en realidad 17 años. Forma parte de un vídeo emitido por Knight Ridder Company en 1994. Hasta su venta en 2006, esta compañía era la segunda editorial más grande de Estados Unidos.

El vídeo es una película promocional de 15 minutos en la que Knight Ridder Company trata de aventurar cómo serán los diarios del futuro y cómo cambiarán los hábitos de recepción y comunicación en los próximos 10 y 15 años.

“Quizás seguiremos utilizando todavía los ordenadores para producir contenidos, pero emplearemos los tablets para interactuar con textos escritos, vídeos y otras informaciones”, explica en el vídeo Roger Fiddler, director de la división de investigación de Knight Ridder Company.

El caso es que 17 años después los pronósticos de Fiddler se han cumplido en gran parte. No obstante, no ha sido él sino Steve Jobs el que ha inaugurado con su iPad una nueva era en el consumo de medios.

Muchos editores saludaron en 2010 a Jobs como al nuevo “mesías” de la prensa escrita. “Con el iPad empieza una nueva era”, decía hace un año un entusiasta Mathias Döpfner, presidente de la editorial alemana Axel Springer. “Todos los editores deberían sentarse al menos una vez al día, rezar y agradecer a Steve Jobs que haya salvado a la industria periodística con este dispositivo”, añadía.

Un año después, la prensa escrita sigue a la espera de un “salvador”. El iPad no ha hecho sino aumentar la influencia de Apple en los “tejemanejes” periodísticos. Con su rígida prohibición de las suscripciones en las aplicaciones para el iPad, la empresa de la manzana ha dejado a claro a los editores su total dependencia del gurú Jobs. Además, Apple reclama ahora el 30% de los ingresos generados por las suscripciones a aplicaciones periodísticas, informa Hyperland.

El sector editorial ha perdido de nueva la oportunidad de reinventarse. En lugar de ofrecer contenidos multimedia especialmente adaptados al iPad, muchas editoriales se están limitando a verter sus contenidos web en la tableta de Apple. En lugar de intentar asumir los nuevos hábitos de comunicación de la generación 2.0, los editores siguen “mirándose el ombligo” y son incapaces de mirar más allá de los que sucede dentro de los muros de su propia redacción. La nueva era 2.0 reclama al periodismo solidaridad y cooperación, pero la industria periodística sigue enarbolando la bandera de la insolidaridad y el individualismo.

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