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El fin (previsible) de una era: Blackberry tira la toalla y deja de fabricar smartphones

blackberryEra una decisión previsible, pero no por ello menos dolorosa. Blackberry, la marca que fuera antaño pionera en el mercado de los smartphones, dejará de fabricar dispositivos móviles.

Desde la irrupción (triunfal) del todopoderoso iPhone de Apple, Blackberry se encuentra en una vertiginosa espiral hacia abajo que no ha podido contener por culpa de su tardanza a la hora de subirse al tren de las pantallas táctiles (que son hoy por hoy la norma en los teléfonos inteligentes).

La empresa canadiense, que hace unos años era dueña del 20,1% de jugoso mercado de los smartphones, se ha quedado con las migajas, con apenas un 0,1% de cuota de mercado. Y por este razón, y consciente de que las cifras no eran ya (desgraciadamente) reversibles, John Chen, CEO de Blackberry, anunciaba ayer que de ahora en adelante la compañía se concentrará en su división de software y arrojará la toalla en lo que a la fabricación de hardware se refiere.

Como bien cantaba la mítica banca sueca Abba allá por los años 80, “the winner takes it all”, y a Blackberry se ha quedado en los últimos años despojada de todo lo que la hizo grande algún día por culpa de los embistes de Apple, Samsung y compañía.

La caída en desgracia de la compañía canadiense es especialmente lastimosa porque Blackberry fue en su día pionera en el mercado de los smarpthones y, gracias a ello, alcanzó allá por la década de 2000 un valor de mercado de 80.000 millones de dólares.

Sin embargo, Mike Lazardis y Jim Balsille, quienes dirigían por aquella época los designios de Blackberry, se durmieron en los laureles e hicieron caso omiso de la revolución introducida en 2007 por el iPhone.

Desde entonces Blackberry ha protagonizado en sus propias carnes la clásica historia de ascenso a los altares y posterior descenso a los infiernos. Además, sus esfuerzos por mantenerse a flote se han hecho más bien a la desesperada y han precipitado aún más el declive de una marca abocada ineludiblemente al fracaso. Los canadienses intentaron en primer lugar capear el temporal sentando en el sillón de CEO a Thorsten Heins, procedente de Siemens, y después acabaron ofreciendo el puesto de consejero delegado a John Chen, anteriormente vinculado a Sybase.

Blackberry, que durante años permaneció fiel a sus emblemáticos teléfonos con teclado incorporado, terminó rindiéndose (tarde) a la “moda” mainstream de los dispositivos móviles con pantalla táctil y abrió incluso una app store, pero ni con esas logró volver a enamorar a los usuarios.

Su capitulación estaba cantada y ayer se confirmó por boca de un atribulado (y con cara de circunstancias) John Chen. No le quedaba otra después de que la empresa que dirige registrara unas pérdidas de 372 millones de dólares durante su segundo trimestre fiscal, cerrado en agosto.

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