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Instagram o cómo Facebook convirtió a dos veinteañeros en multimillonarios de la noche a la mañana

Llevaban sólo dos años trabajando en su «criatura», pero este tiempo ha bastado a los veinteañeros Kevin Systrom y Mike Krieger, los fundadores de Instagram, para convertirse en multimillonarios de la noche a la mañana. Facebook, que hace ya tiempo había puestos sus ojos en la famosa aplicación de fotografía, se ha rendido a los «encantos» de Instagram y ha puesto un cheque de 1.000 millones de dólares en manos de Systrom y Krieger.

Si de algo pueden estar seguros Systrom y Krieger es de que en el ascenso al estrellato de Instagram ha tenido mucho que ver Justin Bieber. Cuando el ídolo adolescente desembarcó en la Instagram lo hizo también con miles de fans debajo del brazo. Para Instagram, Bieber fue la herramienta de marketing perfecta y, lo que es mejor, fue una herramienta totalmente gratuita. Sin embargo, consciente del «tirón» de Bieber en Instagram, muy pronto hubo terceros que quisieron sacar tajada. Según Techcrunch, el agente de Justin Bieber se puso en contacto con los fundadores de Instagram para exigirles el pago de una cantidad si querían que su representado siguiera subiendo fotos a su aplicación. Orgullosos, tanto Systrom como Krieger se negaron a aceptar el chantaje y lo cierto es que salieron indemnes de la emboscada tendida por el agente de Bieber. Tan indemnes, que Facebook les ha puesto sobre la mesa un cheque de mil millones de dólares por su aplicación.

Systrom, de 28 años, será a partir de ahora 400 millones más rico, de acuerdo con Wired. El joven es dueño del 40% de Instagram. A su socio Mike Krieger, de 26 años, con un 10% de participación en la empresa, le corresponderá la nada despreciable cifra de 100 millones de dólares. Los inversores y los trabajadores de Instagram saldrán también ganando con la sustanciosa operación cerrada con Facebook. Alrededor de 100 millones de dólares se repartirán entre los alrededor de 12 empleados de Instagram.

Aunque desde el pasado lunes, la red de redes no deja de alabar la creatividad y la perseverancia de Systrom y Krieger, lo cierto es que la idea que les ha convertido en multimillonarios no es especialmente revolucionaria. Instagram es una aplicación móvil que permite al usuario retocar fotografías con filtros y efectos visuales y compartirlas después en otras redes sociales.

Instagram hizo su debut en el mercado en el otoño de 2010 y actualmente tiene ya 30 millones de usuarios en todo el mundo. La semana pasada, la aplicación, hasta hace poco limitada a iOS, hizo su debut en Android, y lo hizo con un éxito arrollador. En apenas doce horas, Instagram tenía un millón más de usuarios.

Lo que muchos se preguntan ahora es hasta qué punto una aplicación con apenas una docena de trabajadores y cero ingresos cuesta realmente la friolera de 1.000 millones de dólares. Sin ningún modelo de negocio detrás, es más que probable que el valor de Instagram tenga que ver más con su potencial de crecimiento que con su capacidad para generar beneficios.

El crecimiento en el número de usuarios ha sido siempre la prioridad de Mark Zuckerberg e Instagram se adapta en este sentido a la perfección a los objetivos del fundador de Facebook. Y además da una ventaja a la famosa red social frente a rivales como Twitter o Google.

De la mano de Instagram, Facebook puede además afianzar su posición en el terreno de la telefonía móvil. Aunque dispone de aplicaciones móviles para todas las plataformas, la quintaesencia de Facebook está en la web, y sus apps siguen resultando incómodas a muchos de sus usuarios. Instagram, en cambio, está diseñada por y para los dispositivos móviles, y su ADN es completamente móvil.

Antes de dar con la idea que hoy les ha convertido en multimillonarios, Systrom y Krieger besaron varios “sapos”. Systrom comenzó fundando Burbn Inc., un servicio de localización. Sin embargo, y tras observar que los usuarios lo utilizaban fundamentalmente para subir fotos, dio un giro a su idea inicial y Burbn Inc. pasó a convertirse en Instagram.

Krieger, por su parte, había trabajado antes de embarcarse en Instagram en Meebo. Ya en su época universitaria, Krieger demostró ser un apasionado de los servicios de fotografía y trabajó en un proyecto estrechamente vinculado al que después sería Instagram.

Krieger y Systrom alumbraron Instragram en unas oficinas decoradas con muebles de Ikea que anteriormente habían ocupado los fundadores de Twitter. Ésta no es además la única conexión entre ambas empresas, puesto que Systrom había trabajado con anterioridad en Odeo, empresa que sería el embrión de Twitter.

Fue trabajando en Odeo cuando Systrom decidió convertirse en emprendedor y fundador de su propia start-up, aunque también su paso por Google marcó al fundador de Instagram. El binomio formado por redes sociales y fotografías llamó la atención de Systrom ya durante su época de estudiante en la Universidad de Stanford, donde desarrolló un servicio para enviar archivos fotográficos de gran tamaño. Por aquella época, el mismísimo Mark Zuckerberg puso sus ojos en Systrom y llegó a ofrecerle un trabajo que el fundador de Instagram, sin embargo, rechazó.

Ya a principios de 2011 Zuckerberg hizo una oferta a Systrom por su empresa, pero éste se negó a vender para seguir siendo independiente. Aún ahora, después de haberse rendido a los encantos y a los millones de Facebook, Systrom deja claras sus ansias de “independencia controlada”. “Instagram no desaparecerá. Seguiremos trabajando en el desarrollo de la aplicación con Facebook”, asegura.

 

TV es el medio con mayor penetración (88,6%) pero Exterior es el que más crece (57,1% a 61,4%), según el EGMAnteriorSigueinteLa venta de Instagram ayuda ahora a impulsar otras startups de compartir fotografías

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