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La letra con iPhone entra

La letra con iPhone entraLos alumnos de quinto de primaria de una escuela de la ciudad suiza de Goldau van al colegio con sus mochilas, sus lápices, sus cuadernos, sus libros, y su iPhone. Y no porque sean fanáticos de las nuevas tecnológicas. Todo forma parte de un proyecto, al frente del cual está la Escuela Pedagógica del cantón suizo de Schwyz.

El proyecto, de dos años de duración y patrocinado por Swisscom, lleva en marcha desde hace un año, el tiempo que llevan los alumnos yendo a clase equipados con su iPhone.

Los escolares pueden emplear su smartphone allá donde lo crean más útil, y no sólo en la escuela, sino también en su tiempo libre. El aparato tiene integrado un programa de aprendizaje de cálculo y un laboratorio de idiomas, y sirve además de obra general de consulta. Hasta en la clase de gimnasia, sacan provecho los estudiantes del iPhone, pues utilizan el GPS incorporado al dispositivo para orientarse en las carreras y otras pruebas físicas.

Beat Döbeli, director de este proyecto pionero en Europa, explica que después de un año trabajando con el iPhone en la escuela, no se ha observado ningún cambio en el rendimiento académico de los alumnos, ni para bien ni para mal. Y es que el objetivo del proyecto no es tanto medir el valor pedagógico del iPhone como evaluar los efectos que tiene su utilización diaria por parte del alumnado y del profesorado.

Dar clase con el iPhone es mucho más versátil, pero requiere también mayor esfuerzo, explica Christian Neff, uno de los profesores participantes en el proyecto. El maestro dice invertir un 15% de su tiempo de clase en el smartphone de la empresa de la manzana. Como el proyecto está subvencionado por Swisscom y la compañía suiza de telecomunicaciones cubre todos los gastos de conexión, Neff teme que los niños puedan terminar abusando del iPhone. Por eso, limita su utilización en sus clases e instruye a sus alumnos sobre las maneras de utilizar responsablemente este dispositivo.

Los alumnos participantes en el proyecto -17 en total- tienen prohibido el acceso desde su iPhone a las páginas web con contenidos violentos y pornográficos. Sin embargo, no hay controles externos. Son los propios niños los que se imponen a sí mismos medidas de autocontrol en este sentido, informa Persoenlich.

Por el momento, el proyecto se limita a una clase de quinto de primaria, pero en el futuro Döbeli pretende extenderlo o otras escuelas e introducir también otros dispositivos como iPad.

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