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La locura de WhatsApp y la revolución de la mensajería móvil

Jam Koum y Brian Acton, dos empleados de Yahoo!, probablemente no tendrían ni idea del monstruo que tenían entre manos cuando, en 2009, decidieron crear WhatsApp. Una aplicación móvil muy sencilla que envía mensajes de texto a través de la conexión a internet de los teléfonos y sin utilizar la línea de voz y que está revolucionando la comunicación por escrito en todo el mundo.

Whatsapp es, posiblemente, la tendencia comunicativa más notoria de nuestro tiempo. Pero, también, la aplicación con más éxito de todo el mundo: 1.338 millones de adeptos según los medios especializados, ya que WhatsApp no ofrece datos oficiales. Sólo en España, los usuarios de iPhone descargaron 30 millones de aplicaciones en 2011, y la más popular fue WhatsApp. Teniendo en cuenta que el 49% de los móviles que se utilizaron en nuestro país eran smartphones, con esta aplicación se ha generado una legión entera que envía 1.000 millones de mensajes diarios sin pasar por la factura telefónica, según los datos que ha publicado El País.

WhatsApp es una aplicación que permite enviar mensajes de texto, imágenes, vídeos, contactos o la localización desde donde se está escribiendo a cualquier parte del mundo, como si se tratase de un chat de ordenador, sin coste alguno. Tampoco cuesta la descarga de aplicación para Android, mientras que los de iPhone tenían que pagar 79 céntimos hasta hace poco. Una vez descargada la app, el único límite está en la tarifa de datos contratada. Y es que los números hablan por sí solos: un SMS, con sólo 160 caracteres, cuesta 15 céntimos, y 200 SMS unos 30 euros. Por el mismo precio se puede contratar una tarifa de datos con la que mandar mensajes a cualquier contacto de cualquier parte del mundo y de forma ilimitada. Pero, ¿qué pasa con las compañías telefónicas?

La aplicación de moda ha acabado con el negocio de los SMS. “Los SMS no eran más que un añadido de los ochenta, cuando las operadoras descubrieron que en la línea de voz sobraba espacio como para mandar mensajes cortos, así que el coste de su envío era testimonial. Un tercio de céntimo por cada SMS. El beneficio ronda el 3.000%”, aseguraba Félix Brezo, investigador de seguridad informática del instituto tecnológico DeustoTech de la Universidad de Deusto. La idea era muy atractiva para las operadoras y ahora buscan la manera de renovar el sistema con el RCS-e, que se supone que mejorará el servicio ofrecido por cualquier aplicación de mensajería online.

Y es que las operadoras van a tener que empezar a moverse si quieren sacar partido de una parte de este negocio. Las fiestas son el gran evento de mensajería móvil del año y las pasadas Navidades el envío de SMS ha caído en picado. Según Yoigo, en Nochebuena se envió un 13% menos de SMS que en 2010, y en Nochevieja un 23%. Por otro lado, el Comité de Mercado de Telecomunicaciones reveló que, mientras en el último trimestre de 2009 se enviaron 2.185 millones de mensajes, en 2011 fueron 1.882 millones.

Eso sí, no todo es perfecto en el mundo de WhatsApp. El pasado 13 de enero, la aplicación desapareció de la App Store de Apple, sin previo aviso y sin explicaciones. Durante los días siguientes, las especulaciones sobre el motivo de que Apple dejara a WhatsApp fuera de su tienda de aplicaciones no dejaban de crecer. Poco después se reveló que los fallos de seguridad, de los que hacía varios meses que advertían algunos blogs, eran el verdadero motivo. “El desprecio de WhatsApp por la intimidad de los usuarios roza lo ilegal en vario países. Es de los pocos programas de mensajería que no encripta los mensajes. Cualquiera que monitorice la conexión de un particular puede leerlos”, explicó Brezo.

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