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Lo que el marketing y la publicidad deberían aprender del modelo de negocio de Uber

UberUber se ha convertido en una de las nuevas empresas con mayor valoración a nivel mundial por lo que en muchas ocasiones sus ambiciones parecen ilimitadas. Pero de todas las formas en las que Uber podría cambiar el mercado, la más llamativa la encontramos en sus oficinas, en su modelo de prestar servicios.

Puede que usted no se haya planteado convertirse en uno de los conductores de Uber a corto plazo pero es muy posible que sea la propia app la que pronto llegue a su empleo. Uber y algunos de sus competidores como es el caso de Lyft o Sidecar han comenzado a abrir las puertas a un nuevo modelo de negocio que podría ampliarse a otros sectores más allá del transporte.

Son varias las compañías que en la actualidad están intentando emular el modelo de negocio de Uber pero aplicado a otros campos como pueden ser las compras, la lavandería e incluso otros terrenos como el de la medicina o los servicios legales. Un claro ejemplo es el sector del marketing y la publicidad que podría aplicar este modelo de negocio en campañas y sobre todo a la hora de trabajar con las marcas y empresas gracias a la flexibilidad que genera el mismo.

“Creo que estamos definiendo una nueva categoría de trabajo que no se centra en el empleo a tiempo completo y que está ejecutando su propio modelo negocio”, explica Arun Sundararajan, profesor de la Universidad de Nueva York que ha realizado diversos estudios sobre estos modelos de negocio y sus perspectivas sobre los mismos son bastante positivas.

La “uberatización” tendrá numerosos beneficios ya que la tecnología podría hacer nuestra vida laboral más fácil y flexible lo que nos permitiría adaptar nuestros trabajos y horarios. Tal y como señala el profesor, a pesar de que estamos asistiendo a ligeros crecimiento en el número de puestos de trabajo en EEUU los salarios continúan estancados y este nuevo tipo de economía podría proporcionar nuevos flujos de ingresos.

Ante estas perspectivas, Robert B. Reich, economista de la Universidad Berkeley de California señala que estas nuevas formas de trabajo ofrecidas por los modelos de economía colaborativa no suelen estar bien pagados y son inestables por lo que no mejoraría significativamente el nivel económico de aquellos que la practiquen ya que, en sus palabras, “la mayoría prefiere tener buenos y regulares empleos”.

Para demostrar los buenos datos de Uber, Alan B. Krueger, economista de Princeton explica que a finales de 2014 Uber contaba con 160.000 condures que trabajaban para al app en EEUU sumándose más de 40.000 tan sólo el pasado mes de diciembre. Este señala que el número de conductores de Uber muestra una tendencia a duplicarse cada seis meses. El informe de Krueger explica que por norma general los conductores de Uber trabajaron menos horas y ganaron más de media por hora que un taxista convencional. A pesar de los buenos datos el tema que se plantea a debate es el gasto que generan estos conductores.

Muchos señalan que el único beneficio claro de trabajar en Uber es la flexibilidad de horarios ya que en la mayoría de mercados en los que la empresa presta sus servicios de media cada trabajador desarrolla su actividad durante unas 15 horas semanales.

A las quejas contra Uber se suma que los conductores no son técnicamente empleados, el tema del pago de impuestos así como la seguridad de los viajeros. Pero sus defensores señalan que Uber es un claro ejemplo de cómo la gente está monetizando su tiempo de inactividad gracias a la flexibilidad de horarios.

Ahora se plantea la futurible duda de que sucederá sí cada vez más gente decide emplear su tiempo libre fuera de sus trabajos habituales a incorporarse a este mercado de economía colaborativa como los servicios ofrecidos por Uber ¿Qué será de nuestras vidas privadas y tiempo de ocio? Tan sólo el tiempo lo dirá.

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