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¡Que no le den gato por liebre en el m-commerce! Comprar en el móvil puede ser un 250% más caro que en el PC

gatoporliebreComprar online es tremendamente práctico. Y no sólo eso. Muchos consumidores tienen la sensación de que, al comprar online, se están ahorrando también unos euros. Sin embargo, a veces las apariencias engañan, en particular si hacemos nuestras compras desde un dispositivo móvil.

La Central de Consumidores del estado alemán de Renania del Norte-Westfalia ha puesto al descubierto recientemente en un estudio que algunas tiendas online se guardan muchos sucios trucos bajo la manga para poner por las nubes el precio final de las compras de sus clientes.

¿El truco? Cuanto más moderno es el dispositivo desde el usuario hace sus pedidos online, más elevado es su precio. Así de simple. Quien realiza un pedido online desde un viejo PC, paga menos que quien lo lleva a cabo desde una tableta o un smartphone.

En la web alemana de e-commerce Notebooksbilliger un ultrabook tiene un precio de 600 euros si lo compramos desde un PC. En cambio, si nos valemos de la app móvil de la tienda para adquirirlo, su precio se dispara hasta los 899 euros. Estos “subidones” en el precio de productos adquiridos desde dispositivos móviles afecta también a tiendas online como Cyberport, Otto y Technikdirekt.

El informe, que pone asimismo bajo la lupa los pedidos online de productos realizados desde teléfonos inteligentes en cinco tiendas online (Capellishop, Comtech, Dewall-Desig, Trendaffe y Uhrzeit.org), revela los smartphones pueden aumentar el precio final de los productos hasta en un 250%. De esta manera, el precio de un gorro de lana de apenas 3,95 en el PC pega el estirón hasta los 10 euros si se adquiere desde un teléfono inteligente. Y un televisor de 47 pulgadas puede llegar a costar “de repente” 150 más si lo compramos desde un smartphone.

Lo cierto es que el hecho de que las tiendas online ofrezcan productos idénticos a distintos precios en función del dispositivo desde el que compra el consumidor no es ni mucho menos una práctica prohibida. Pero tiene una importante “pega” a largo plazo para las tiendas online: que lógicamente es una práctica que enfada al cliente y no contribuye en modo alguno a su fidelización.

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