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Shopkick o cómo llenar las tiendas físicas haciendo "regalos" al consumidor a cambio de sus datos

shopkickShopkick tiene sólo 4 años de vida, 4 años que le han bastado para revolucionar por completo el retail tradicional. Esta app, que premia a sus usuarios con “kicks” (recompensas en forma de tarjetas regalo, cenas gratis, descargas gratuitas de canciones, entradas de cine o donaciones a ONGs) simplemente por visitar tiendas físicas -no es necesario comprar nada-, ha conseguido enamorar a importantes retailers e inversores durante los últimos años.

Durante los últimos 4 años años, Shopkick ha conseguido llenar sus arcas con 20 millones de dólares procedentes de capitalistas de riesgo, ha generado varios centenares de millones de dólares en ventas, se ha convertido en una empresa rentable y recientemente se ha subido al tren de la tecnología Beacon para ayudar a la los retailers a rastrear mejor los movimientos del consumidor en el punto de venta.

Con 6 millones de usuarios mensuales bajo el brazo, Shopkick tiene a priori todas las papeletas para seguir pegando el estirón durante los próximos años. Sin embargo, hay quienes creen que esta app que tan amiga quiere hacerse de los retailers puede convertirse también en su “asesina”.

Shopkick aspira a convertirse en una especie de “anti Amazon” para combatir el showrooming y muchos de los retailers que ya han trabajado con ella no dudan en proclamar a los cuatro vientos su eficacia. Aun así, otros son más escépticos y creen que sus agresivas tácticas de recopilación de datos del consumidor pueden terminar dañando la relación de éste con los retailers.

De todas formas, y pese a las críticas, la lista de retailers que ha confiado ya en Shopkick es larga y no para de crecer. Best Buy, JCPenney, Macy’s y Target son algunos de los retailers que son han hecho ya “amigos” de Shopkick en Estados Unidos.

Lo que está claro es que si tantos retailers son ya socios de Shopkick es porque la app les funciona y es realmente un “imán” para el consumidor. Pero, ¿y si en lugar de jugárselo toda a la carta de Shopkick, los retailers invirtieran más en desarrollar y promocionar sus propias apps?

“Los consumidores que se suscriben a Shopkick ceden un auténtico arsenal de datos a Shopkick, pero los retailers no saben nada sobre ellos”, explica Jason Goldberg, vicepresidente de estrategia de Razorfish, en declaraciones a Digiday.

Shopkick no comparte los datos personales de sus usuarios con sus socios, sólo se los muestra una vez han sido convenientemente anonimizados. La pregunta está en saber si a los retailers les merece realmente la pena permitir a un tercero recopilar datos sobre sus clientes a cambio de aumentar el tráfico de consumidores en sus puntos de ventas físicos.

JCPenny, por ejemplo, afirma con rotundidad que sí merece la pena y que el aumento en el tráfico de clientes generado por Shopkick ha superado ampliamente sus expectativas.

¿El problema? Que los retailers pueden de la mano de Shopkick aumentar de manera notable el tráfico de clientes en sus tiendas físicas, pero que los datos se los queda la aplicación y que, si en el algún momento deciden poner punto y final a su asociación con la aplicación, nada impide que ésta utilice después estos datos con empresas de la competencia.

¿Es de verdad Shopkick la gran esperanza del retail?

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