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Uber le gana la batalla al alcalde de NY pero, ¿puede ser una marca y un grupo de presión política al mismo tiempo?

David Plouffe UberEsta semana salía a la luz que Uber le ganaba la batalla a Bill Blasio, alcalde de Nueva York, quien propuso limitar la cantidad de vehículos de Uber en Nueva York. Sin duda, la noticia ha supuesto una auténtica victoria para la aplicación para compartir viajes.

Pero este suceso ha llevado a la opinión pública a plantearse si Uber puede ser al mismo tiempo tanto un grupo de presión política como una marca, una asociación que puede ser difícil para sus clientes.

Sin ir más lejos, el vídeo que lanzó Uber para criticar la propuesta de Blasio recordaba a un spot electoral, pero en realidad no es de extrañar, dado que un ex estratega de campañas de Obama, David Plouffe, trabaja para Uber.

Uber se ha covertido en un emblema de la economía moderna a la carta: Hillary Clinton ha arremetido contra Uber y la "economía bajo demanda", mientras que el LA Times fue tan lejos como para referirse a la carrera presidencial de 2016 como la primera "elección Uber", ya que en ella se exponen "diferentes enfoques sobre cómo adoptar las nuevas tecnologías sin perjudicar a los trabajadores estadounidenses".

En palabras de Sam Becker, director creativo de Brand Union, "ellos han sido una marca política desde el principio", ya que desde que nacieron como aplicación para compartir viajes el "el gobierno se convirtió en la competencia”. Pero ser una marca política conlleva consecuencias, como la posibilidad de volverse "desagradable".

Esta batalla política se remonta al año pasado, cuando Uber contrató a Plouffe como asesor jefe. A Plouffe, que utilizó tácticas vistas comúnmente en las carreras políticas, se le considera el gran impulsor detrás de la victoria contra el alcalde de la Gran Manzana. Pero Uber es, a todas luces, consciente de sí mismo: cuando Plouffe fue contratado, el CEO de la compañía Travis Kalanick escribió: "A lo largo de los años, me he dado cuenta de que existe esta controversia porque estamos en medio de una campaña política y resulta que el candidato es Uber".

Pero si se quiere ser una marca muy querida al mismo tiempo que un grupo político, hay que asegurarse de que sus votantes también continuarán siendo clientes. Los usuarios que escribieron correos electrónicos y tuitearon al alcalde (incluyendo a celebridades como Neil Patrick Harris o Kate Upton) han estado "evangelizando" en nombre de ellos, por lo que es el momento de que la empresa les de algo a cambio.

Becker compara los esfuerzos de Uber con los de Airbnb, que no ha hecho mucho camino en la política, a pesar de encontrarse con sus propios obstáculos en varios municipios. Airbnb ha sido objeto de escrutinio por parte del gobierno de Nueva York por cuestiones fiscales y por las leyes que prohíben el subarrendamiento a corto plazo. Pero en lugar de entrar en una guerra agresiva y combativa con las autoridades reguladoras, Airbnb siguió otra ruta más suave con vídeos e historias sobre la comunidad a la que ayuda y sus anfitriones -muchos de los cuales ganan un poco de dinero extra con el servicio-. Para Becket, Uber es más proactivo, y su alcance político es lo que le hace tan diferente.

Kaleen Ogden, líder de planificación en la oficina de Huge de Washington, cree que Uber se tropezó con esta situación tan politizada. "Están luchando por la supervivencia, y por qué son más un candidato que una causa". Compara a Uber con otras organizaciones -como AAA y AARP- que luchan por sus propias causas pero que continúan ofreciendo servicios funcionales a sus clientes. "Uber puede ser una marca y un grupo político y no necesariamente tener que separar ambas cosas", sentencia Ogden.

Becker dijo que si bien el tono agresivo de Uber funcionó en Nueva York, es difícil que Uber sea marca y grupo de presión política a la vez. "Lo que funciona para ellos en un sentido comercial aquí podría no funcionar en un sentido de marca. Su punto de vista fuerte puede verse como antagonista y agresivo". Cree que a las marcas no les gusta ser vistas como políticas porque la elección de uno u otro lado aleja inherentemente a clientes potenciales.

Al ser preguntados por cómo reconcilian internamente y gestionan esos dos papeles, Josh Mohrer de Uber, declaró lo siguiente: "Estamos muy contentos de haber llegado a un acuerdo con la administración del alcalde de Blasio y el Ayuntamiento para colaborar en el estudio conjunto del transporte y trabajar juntos por una forma de seguir ampliando las oportunidades económicas, la movilidad y el acceso al transporte en la ciudad". Y ni una palabra sobre su papel en la política.

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