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WhatsApp, Telegram, Allo… ¿están sus mensajes realmente protegidos?

Cada vez son más las apps que surgen en el mercado móvil y al mismo tiempo se incrementa el número de ellas que utilizan los usuarios para comunicarse.

Aunque WhatsApp sea la aplicación de mensajería instantánea más popular, lo cierto es que ya son muchos los que también apuestan por Telegram, Facetime o Allo.

Pero resulta llamativo que al mismo tiempo que se incrementa el uso de estos servicios, también lo hace la preocupación de los usuarios por la privacidad.

Y es que todo el mundo quiere poder comunicarse con sus allegados pero sin que lo que se dice pueda pulular libremente por algún rincón de la web.

Recientemente, a raíz de varias polémicas con respecto a la ciberseguridad, WhatsApp decidió apostar por la encriptación de sus sistemas pero, ¿es este el método más eficaz para preservar la privacidad de los usuarios?

Para comprobarlo, The Next Web nos ofrece un interesante análisis sobre los pros y contras de los métodos de seguridad más comunes en las apps más populares.

1. Encriptación
Se trata de la solución más común entre las apps de mensajería, sin embargo,al ser la mejor manera de evitar que los “mirones” sean testigos de las conversaciones ajenas.

Sin embargo, este método no se hace igual en todas ellas y es que, mientras algunas compañías cierran el candado y tiran las llaves, otras prefieren guardarlas con fines publicitarios, algo que conlleva riesgos.

La solución más óptima es la de la encriptación end to end que utilizan Facebook Messenger o WhatsApp y que imposibilita la lectura de los mensajes incluso aunque se guarden en servidores.

Claro que, muchas compañías se esconden un as bajo la manga como no ofrecer la encriptación por defecto o enviar notificaciones al usuario de los cambios que se producen en la seguridad y el uso de datos.

2. Open source
Es un método que se ha hecho particularmente popular en los últimos años y que responde a la filosofía de libertad, compartición y colaboración de internet. De hecho, los desarrolladores que comparten sus códigos se perciben como más fiables.

Aunque un código abierto de una app no quiere decir que necesariamente sea más segura, el hecho de que permita el acceso a terceros hace que se puedan detectar agujeros que pueda haber en su seguridad.

3. Eliminación de mensajes
En el caso de que un móvil caiga en las manos inapropiadas no hay encriptación que salve el contenido de los mensajes.

Es por ello que su eliminación añade una capa de seguridad extra al uso de las apps de mensajería.

Algunas como Telegram cuentan con una opción de eliminar los mensajes de manera automática una vez transcurrido determinado periodo de tiempo en todos los dispositivos.

4. Escaso almacenamiento de metadatos
Aunque las compañías no almacenen conversaciones, muchas sí guardan en sus servidores informaciones sobre los mensajes como la hora en la que se envían o a quién.

A simple vista puede no parecer una cuestión por la que preocuparse pero de estos metadatos se puede extraer información de gran valor para muchos agentes externos como la localización o los patrones de uso.

Y lo cierto es que esta información nunca está tan segura como las conversaciones y mensajes.

Asegúrese siempre de revisar las políticas de la app y activar la mayor protección posible de sus metadatos.

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