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¿Se harán las revoluciones sociales en Twitter?

¿Se harán las revoluciones sociales en Twitter?A raíz de las protestas celebradas en 2010 en Moldavia y en Irán, Malcolm Gladwell, en The New Yorker, publicó un artículo en el que explicaba por qué “la revolución no será tweeteada”. Según aseguraba el periodista y sociólogo canadiense, Facebook y Twitter permiten a los usuarios crear redes descentralizadas conformadas por cientos de personas desconocidas, pero no se logra crear la jerarquía ni la fuerte relación social necesarias para llevar a cabo el “activismo de alto riesgo”. Aunque las redes sociales hacen que “los activistas puedan expresarse más fácilmente, dificultan que esa expresión tenga algún impacto… No son un enemigo natural del statu quo”.

Ahora, y con la experiencia de las protestas de Oriente Medio y el Norte de África, la tesis de Gladwell se ha visto fuertemente confrontada. Nadie duda ya de que las plataformas sociales han tenido un papel determinante en la Primavera Árabe, ya sea por los abusos de las fuerzas de seguridad egipcias sobre Flickr, como aseguraba el Blogger Hossam el-Hamalawy, o por la creación de una red de información en siria basada en Facebook, Twitter y YouTube.

Pero, a pesar de la importancia de las redes sociales, todavía son muchos los que creen que aunque estas plataformas sirven de ayuda para que los manifestantes se organicen y se comuniquen tanto entre ellos como con la comunidad internacional, el “activismo de alto riesgo” que menciona Gladwell podría estar ocurriendo únicamente offline. Como afirmó Wissam Tarif, activista sirio, para The Atlantic Wire, las redes sociales están ayudando para diseminar la información, pero son herramientas y nada más. “La revolución está teniendo lugar en la calle con gente real. Nosotros conseguimos información de la gente real en las protestas reales y la verificamos antes de distribuirla en los social media”, aseguró.

Una visión que en las últimas semanas parece haber dado un giro con algunas protestas reales que están ocurriendo en el propio Twitter, y lejos de las calles. Este mes, con motivo de la celebración de elecciones federales en Canadá, los usuarios canadienses publicaban información sobre los comicios en esta red, desafiando las leyes que prohíben publicar los resultados. Esta normativa obliga a que ningún medio de comunicación haga público ningún resultado para evitar que los votantes del Este puedan influir sobre los del Oeste, pero a través del hashtag #tweettheresults los usuarios apelaban a la libertad de expresión para hablar sobre los datos electorales.

Otra protesta similar se vivió en Reino Unido, cuando los usuarios de Twitter empezaron una campaña masiva contra el intento del jugador del Manchester United Ryan Giggs de mantener a la prensa alejada del escándalo de su posible infidelidad. Unas “revueltas online” que pusieron en entredicho las leyes de prensa británicas.

Pero la que posiblemente sea la revolución en Twitter más llamativa es la llamada del grupo Twitter Kurds a los kurdos de Turquía para que tweeteen en masa con el hashtag #TwitterKurds cada viernes hasta que se celebren las elecciones del país en junio. Según aseguran los organizadores de la protesta, intentan “utilizar todas las formas y técnicas para llevar el problema kurdo a los medios, periodistas, tweets y blogs turcos”.

Son sólo algunos casos, pero que están llevando a los expertos a replantearse cómo se están produciendo las revueltas sociales a raíz de la aparición y la expansión de las redes sociales. Podría ser que las protestas que están teniendo lugar en Twitter sólo sean una expresión más de un activismo de bajo impacto, siguiendo la teoría de Gladwell. Pero es posible que estemos ante una nueva forma de hacer revolución, un activismo cuya revolución esté, cada vez más, asentada en Twitter.

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