Social Media Marketing

3 lecciones (tuiteras) que Hillary Clinton debería aprender de su archienemigo Donald Trump

clinton-trumpTras el intenso y comentado primer cara a cara entre los candidatos a la Casa Blanca Hillary Clinton y Donald Trump, la atención mediática se centra estos días en quién ha sido el ganador del primer round.

Aunque las encuestas aseguran que Clinton ha salido victoriosa de esta lucha dialéctica, en lo que a redes sociales se refiere, Trump es el auténtico rey pues el 62% del volumen de Twitter era referido a él.

A través de todas las plataformas sociales en las que está presente, el magnate publica una media de 25 piezas de contenido al día, 17 de ellas en Twitter.

Además, el 90% de sus posts son directos y solo el 10% son retuits sin apenas respuestas mientras que, por su parte en el perfil de Clinton, uno de cada 4 tuits son retuits y tiende mucho más a responder.

A lo largo de los últimos 12 meses, Trump ha interactuado el doble de veces que su rival a través de redes sociales tuiteando a través de un Android cuando lo hace a nivel personal y optando por un iPhone cuando se trata de mensajes de campaña.

Cuando publica desde Android, del que proviene el 56% de sus posts, el lenguaje tiende a incluir palabras como malo, loco o débil mientras que desde el iPhone, del que procede el 16%, el lenguaje es más mundano e incluye etiquetas.

Así, alrededor del 56% de los tuits de Trump los escribe él directamente pero en el caso de Clinton, teniendo en cuenta que menos del 5% de sus publicaciones proceden de un móvil, la mayoría de sus mensajes son escritos por su equipo de cerca de 500 empleados.

Esto hace que las comunicaciones del magnate parezcan más reales, procedentes de una persona mientras que los de su contrincante son más similares a las de las marcas.

De esta manera, la enorme exposición de Trump sin filtro alguno le hace cometer errores, muestra sus imperfecciones pero, al mismo tiempo, le hace parecer más cercano y, por lo tanto se aleja de la falta de transparencia que caracteriza la imagen de los políticos de cara a los ciudadanos.

Ante este panorama, y teniendo en cuenta que las redes sociales son un canal esencial y decisivo para persuadir a los votantes, aunque pueda parecer increíble, Hillary Clinton tiene mucho que aprender, en términos tuiteros de su archienemigo Trump.

Lyndon Morant, head of strategy Japan, Korea and Taiwan de Mindshare, nos ofrece a través de The Drum, 3 lecciones de comunicación social que Clinton debería grabarse a fuego:

1. La autenticidad es más importante que la precisión
Clinton es vista por los ciudadanos estadounidenses como una política de larga trayectoria. Sin embargo, esto no siempre juega en su favor, sobre todo en el social media donde la comunicación directa, casi cara a cara con los seguidores, demanda una mayor cercanía.

Así, debería optar por mostrar facetas más personales de su vida y su personalidad, interactuar con los usuarios para obtener una mayor credibilidad y alejarse de ser una política más.

En este sentido la estrategia de Trump es perfecta: claro, directo, sin pelos en la lengua y siempre impredecible.

2. Apostar por el marketing de conquista
La candidata demócrata debería hacer mayores esfuerzos en cuanto a su estrategia de paid media dirigiéndose al target de su rival para ganar la batalla en terreno enemigo y en tiempo real.

Aunque ya comenzó este camino durante el debate, invitando a los votantes a acudir a su web en la que su equipo verificaba las palabras de Trump en directo, el esfuerzo en esta estrategia debe continuar y pasar de un marketing personalizado que no se dirija a todos los usuarios sino a cada uno de manera individual.

Su mensaje “Stronger Together” debe encontrar el contexto que lo haga relevante para todos los americanos y especialmente para los partidarios de Trump.

3. Entrar en el debate, no evitarlo
Clinton debería apostar por una comunicación más bidireccional que abra canales con el público y le proporcione autenticidad.

La colaboración y el feedback gustan a los usuarios en las redes sociales y crea actitudes positivas. Por ello debe dejar a un lado su estrategia de posicionar a Trump como el enemigo y adoptar una actitud proactiva demostrando a través de sus mensajes por qué ella es la mejor opción.

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