Social Media Marketing

Por qué decir adiós a Facebook no hará que aumente su seguridad digital

5 razones por las que borrar su cuenta de Facebook no aumentará su privacidad

Tras la filtración de datos, muchos usuarios han optado por eliminar sus cuentas de Facebook. Sin embargo, estas 5 razones evidencian que decir adiós a la red social no es la solución.

fbAunque la confianza de los usuarios en el mundo social ha ido disminuyendo en los últimos años, la reciente revelación sobre la filtración de datos de 87 millones de usuarios de Facebook ha hecho que muchos hayan pasado a la acción.

La indignación se ha hecho más que evidente (paradójicamente) en redes sociales como Twitter en donde incluso se creó un hashtag #DeleteFacebook con el que se animaba a los ciudadanos a abandonar para siempre la plataforma de Mark Zuckerberg.

Quien más y quien menos ha tenido la tentación o bien de pulsar el botón de eliminar cuenta, o bien de, al menos, revisar con lupa la configuración de privacidad de la red social en un intento por recuperar el control de su información personal.

Pero, ¿servirá de algo cortar por lo sano con la que sigue siendo la red social más popular? Larry Alton analiza en TNW la situación, ofreciendo un contexto de los hechos que evidencian que, a pesar de lo mucho que se habla del empoderamiento de los usuarios, esta vez la pelota no está en nuestro tejado.

En primer lugar, cabe señalar que la recolección de datos no es algo nuevo pues se produjo en 2014 a pesar de que no fuese revelado hasta ahora.

Además, la venta de datos por parte de Aleksandr Kogan, quien sí tenía acceso consentido, a Cambridge Analytica viola los términos del servicio de Facebook a quien mintieron asegurando haber borrado los datos después de que la compañía de Zuckerberg se lo exigiera.

Asimismo, aunque las prácticas de Facebook son moralmente cuestionables, el modelo de negocio de la compañía es claro: la gratuidad del servicio se paga con datos voluntarios que los usuarios aceptan al registrarse y cuyo acceso amplían a terceros instalando aplicaciones.

Habiendo sentado estas bases, Alton ofrece 5 razones por las que borrarse de Facebook no aumentará ni la seguridad, ni la privacidad de los usuarios en el mundo digital.

1. Lo que está en internet, se queda en internet
Aunque pensemos que presionando el botón de eliminar desapareceremos de Facebook y nuestra identidad digital llegará a su fin, lo cierto es que lo único que hará será disolver la información que está registrada en la actualidad.

Sin embargo, durante largo tiempo otras compañías han tenido acceso a unos datos que, a día de hoy, siguen siendo utilizados y no, no hay nada que podamos hacer al respecto.

Protegerse de problemas futuros es una opción, pero el pasado en internet es (todavía) imborrable.

2. Facebook no va a aprender ninguna lección
La revolución generada en Twitter a raíz del descubrimiento de esta trama de datos puso en evidencia la frustración y el enfado de los usuarios cansados de que, sin su permiso, se venda su privacidad.

Sin embargo, tratar de boicotear a una compañía como Facebook que no solo cuenta con más de 2.000 millones de usuarios en todo el mundo, sino que también posee populares plataformas como Instagram o WhatsApp, es perder el tiempo pues podría permitirse el lujo de ver marchar a unos cientos de miles de usuarios y permanecer impasible en términos económicos.

3. Ni los malos son tan malos…
A pesar de que Facebook sea ahora el foco de atención y el “malo de la película”, lo cierto es que no es, ni mucho menos, la única compañía que se dedica a recopilar datos de los usuarios.

Todas las apps, redes sociales, búsquedas y reproducciones son registradas cada día por grandes y pequeñas empresas digitales que buscan la rentabilidad a costa de conocer, uno por uno, quiénes, qué interesa y cómo se comportan los que están detrás de la pantalla.

4. Cuando algo es gratis, el producto eres tú
No hay nada gratis en la vida, tampoco Facebook. Cuando la plataforma llegó al mundo digital, muchos saltaron de alegría al tener al alcance de un clic y sin pagar ni un euro la posibilidad de acercarse a personas de todo el mundo sin restricciones de tiempo ni espacio.

Compartir los momentos con amigos y familiares, mantener conversaciones o comentar las fotografías de nuestros “amigos” se había convertido en una verdadera revolución a nivel comunicativo.

Tal fue el fenómeno que pocos se dieron cuenta de que estaban sirviendo en bandeja su vida privada. Los mismos que hoy se lamentan.

5. No, esto no es una película de espías
Es cierto que las compañías digitales buscan recolectar la mayor cantidad de datos de sus usuarios, pero esto no quiere decir que nos espíen en el sentido más estricto de la palabra.

No se trata de un registro individual, sino agregado, de un gran amasijo de información de millones de individuos anónimos utilizados para la mejora de los servicios haciéndolos más relevantes y personalizados.

En todo caso, lejos de la visión apocalíptica que hemos visto en las últimas semanas, la realidad es que el mundo digital y sus servicios se encuentran todavía dando sus primeros pasos.

Las constantes transformaciones y cambios obligan a los reguladores a adaptar las leyes y reglamentos a los problemas que van surgiendo. La inminente entrada en vigor del RGPD supone un paso adelante en este terreno, pero, desde luego, este no es el primero, ni será el último escándalo que afectará al mundo digital.

Por ello, cuando se trata de privacidad: regulación y educación.

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