Social Media Marketing

8 razones para no confiar en Facebook si eres anunciante

8 razones para no confiar en Facebook si eres anuncianteLa enorme adopción de Facebook ha hecho que se integre en los negocios, más allá de los ámbitos privados en los que se utilizaba inicialmente. La publicidad, las páginas y los sitios lo han convertido en un lugar muy atractivo para la industria del marketing y todos parecen estar trabajando en cómo hacer la siguiente mejor campaña en esta red social.

Aunque lo cierto es que, antes de lanzarse a la piscina, también hay que echarle un ojo a los aspectos negativos que pueda tener. Como ha publicado Douglas Karr en iMedia Connection, las empresas tienen que estar alerta de la privacidad, los controles, la política y, sobretodo, del control que tienen sobre sus propios esfuerzos. Además, Facebook ha implementado de forma muy pobre de las soluciones B2B, aparte de las enormes pérdidas que puede tener un error en esta red social. Karr ha recogido algunas de sus peores experiencias con esta red social en una visión no tan positiva de Facebook.

1. La jerarquía de control sobre las páginas de Facebook no funciona: todas las páginas en Facebook están asignadas de forma directa a un usuario, es decir, la página de una compañía está en las manos de la persona que la creó, algo bastante limitado. La mayoría de las empresas no pertenecen a una sola persona y, como está prohibido registrar cualquier cosa que no sea un humano como usuario de Facebook, la obligación es hacerlo con el nombre de alguno de los empleados. Esto puede provocar problemas, incluso disputas legales, cuando el administrador de esa página abandona la empresa.

Además, si la solución podría parecer dejar en manos de varios administradores o de una agencia la página, lo cierto es que Facebook considera que son actividades sospechosas y desactiva las cuentas de los usuarios “corruptos”.

2. No tienes ningún control sobre Facebook: además de la posibilidad de que las cuentas sean desactivadas, hay muchos otros factores sobre los que las empresas no tienen ningún control. Cuando Facebook cambia su diseño, hay que adaptar la página; si Facebook se cae, no tienen ninguna forma de solucionarlo; cuando Facebook cambia la interfaz de programación de aplicaciones, tú tienes que reprogramar la tuya. Sin ningún aviso previo Facebook puede cambiar en cualquier momento, y las empresas están a merced de estos cambios para ir adaptando sus páginas cada vez.

Por otro lado, cuando alguien etiqueta a un usuario en cualquier contenido (foto, vídeo, actualización, etc.) el usuario etiquetado no puede autorizarlo previamente, sino que una vez que accede al contenido, que ya es público, decide si mantiene su etiqueta o no.

3. No hay forma de recurrir: si quieres que tu cuenta sea reestablecida, el proceso no es nada fácil. En primer lugar hay que enviar un formulario, pero sin ningún tipo de apoyo o información de cuándo será respondido. Al cabo de un tiempo, la página puede ser reestablecida, pero sin que Facebook avise al administrador, además de que todas las páginas tienen que ser publicadas de nuevo y las aplicaciones reprogramadas.

4. En Facebook no hay servicio de atención al cliente: no existe ningún número de teléfono ni dirección de email para recibir atención de parte de Facebook, independientemente de cuánto haya invertido tu empresa. Irónicamente, Facebook exige que cualquier desarrollador de aplicaciones que utilice Facebook ofrezca un contacto de atención a los usuarios.

5. Facebook tiene derechos sobre todos tus contenidos: antes de publicar cualquier fotografía, vídeo o música, puede ser interesante leer lo siguiente: “nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser sub-otorgada, sin royalties, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook”.

6. Casi todo lo que inviertas en Facebook podría perderse: la publicidad en Facebook ha funcionado tan bien para muchas empresas que algunas compañías han hecho de esta red social la base de sus servicios, consultas y productos. Una estrategia bastante arriesgada que deja todo un negocio a la deriva de Facebook. “No seremos responsables de ninguna pérdida de beneficios, así como de otros daños resultantes, especiales, indirectos o incidentales derivados de o relacionados con esta declaración de Facebook, incluso en el caso de que se haya avisado de la posibilidad de que se produzcan dichos daños. Nuestra responsabilidad conjunta derivada de la presente declaración o de Facebook no podrá sobrepasar la cantidad mayor de cien dólares (100 $) o la cantidad que nos hayas pagado en los últimos doce meses”.

7. Por mucho que aceptes los términos, mañana podrían cambiar: mientras que las condiciones de privacidad de Thefacebook.com en 2005 afirmaban que ningún tipo de información de ningún usuario estaría disponible para ningún usuario que no perteneciera a alguno de los grupos especificados en los ajustes de privacidad, estas condiciones cambiaron en 2006, 2007, noviembre de 2009 y diciembre de 2009, hasta alcanzar la última política de privacidad, de abril de 2010: “Cuando te conectas a una aplicación o sitio web, éstos tendrán acceso a Información general sobre ti. El término Información general incluye tu nombre y los nombres de tus amigos, fotografías de perfil, sexo, identificador de usuario, conexiones y cualquier contenido compartido usando la configuración de privacidad “Todos”. Para ayudar a estos sitios web y aplicaciones a poner en práctica medidas de seguridad y controlar la distribución de contenido apropiado a usuarios de diferentes edades, podemos poner a su disposición otra información, como datos técnicos, la localización de tu equipo informático o dispositivo de acceso, así como tu edad”.

8. Facebook tiene acceso a tu contenido: aunque Facebook afirma que tú eres propietario de tu contenido, si tu cuenta es desactivada no hay manera de acceder a todos los contenidos y recuperarlos, ni siquiera de crear una nueva cuenta. Tim Berners-Lee ha optado por denominar Facebook como un “jardín amurallado”. El inventor del World Wide Web sigue afirmando que lugares monolíticos como Facebook están fragmentando internet: “cada página es un silo, aislado de los demás. Cuanto más entras, más encerrado estás. Tu red social se convierte en la plataforma central, y que no te da control total sobre tu información en ella”, escribió en Scientific American.

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