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Cuando el

Social Media MarketingEn Instagram hay cuentas que dan fuelle a los desórdenes alimenticios de los más jóvenes

El peligroso nexo de Instagram con los desórdenes alimenticios

Cuando el "postureo" es una cuestión de esbeltez: así da alas Instagram a los desórdenes alimenticios

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

El fantasma de los desórdenes alimenticios persigue como una mala sombra a los más jóvenes en Instagram, de acuerdo con una serie de experimentos emprendidos por un grupo de reporteros.

Ya lo alertaban unos explosivos documentos internos publicados hace unos meses por The Wall Street Journal: los mecanismos por los que se rige Instagram socavan gravemente la salud mental de los adolescentes. En la famosa red social, donde los cuerpos que allí desfilan son a menudo el epítome de la perfección (gracias a los omnipresentes retoques y los filtros), el fantasma de los desórdenes alimenticios persigue como una mala sombra a los más jóvenes. Así se desprende de una serie de experimentos emprendidos por un grupo de reporteros de NDR, WDR, Süddeutsche Zeitung y Tamedia.

Para llevar a cabo tales experimentos se crearon diez cuentas diferentes de Instagram centradas, según sus propias descripciones, en contenido «thinspo», una amalgama de los vocablos ingleses «thin» (delgado) e «inspiration» (inspiración). El objetivo era que esas cuentas se asemejasen a las cuentas que tanta gente joven crea en Instagram para dar fuelle a sus desórdenes alimenticios.

La red social procura cobijo a una abundante comunidad integrada mayoritariamente por mujeres muy jóvenes que se animan las unas a las otras a perder peso con diarios de ayuno e imágenes de cuerpos magros sin un gramo de grasa.

Casi todas las cuentas involucradas en los experimentos fueron contactadas antes o después por autoproclamados «coaches» de adelgazamiento, perfiles que ayudan a los más jóvenes a perder peso. En las conversaciones mantenidas entre las cuentas del experimento y este segundo tipo de perfil, los supuestos «coaches» no dudaron solicitar fotos de desnudos a perfiles tras los cuales había en ocasiones jóvenes a todas luces menores.

Además, los «coaches» se valen de abracadabrantes amenazas para castigar a los jóvenes que exceden los límites de calorías que ellos mismos se encargan arbitrariamente de marcar.

En Instagram abundan los «coaches» que ayudan a las jóvenes a perder peso valiéndose de amenazas y de métodos de naturaleza dudosa

Una adolescente afectada, que estuvo bajo la tutela de uno de estos «coaches» durante casi dos meses, fue conminada a autolesionarse como forma de castigo si superaba la ingesta recomendada de calorías. Además, cuando esta joven se negó a proporcionar a su «coach» más fotos y vídeos de naturaleza íntima, este la chantajeó amenazándola con enviar imágenes comprometidas suyas a sus amigos en Instagram.

Los reporteros denunciaron a todos los «coaches» con los se toparon de bruces en en el transcurso de la investigación. Sin embargo, Instagram no eliminó inicialmente sus perfiles argumentando que desde fuera no parecían potencialmente peligrosos y que se necesitaban más denuncias para proceder a su cierre. Solo cuando los reporteros confrontaron de manera directa al equipo de prensa de Instagram, la red social precedió a clausurar los perfiles previamente denunciados.

Conviene además hacer notar que las cuentas creadas como parte de los experimentos ganaron «followers» de manera extraordinariamente rápida. Una cuenta añadió, por ejemplo, más de 100 seguidores en un plazo de apenas cinco días, aun cuando estaba prácticamente inactiva.

Resulta asimismo preocupante que después de seguir a apenas dos cuentas provistas de fotos de personas extraordinariamente delgadas y probablemente aquejadas de trastornos alimenticios, el algoritmo de Instagram comenzó a recomendar perfiles similares a las cuentas del experimento. Algunos de esos perfiles acumulan varios miles de «followers» y en el contenido que publican abundan las fotos de cinturas tan inusitadamente esbeltas que pueden ser rodeadas con ambas manos (espoleando así el desarrollo de trastornos alimenticios en quienes las contemplan).

«En los análisis hemos podido observar que algunas imágenes muy centradas en las hechuras corporales que ven la luz en Instagram pueden llevar a las chicas jóvenes a tener una visión distorsionada de sus propios cuerpos«, advierte Sabine Trepte, psicóloga de la Universidad de Hohenheim.

Instagram parece en todo caso ser consciente de los contenidos que se abren paso en su plataforma aguijonean efectivamente los desórdenes alimenticios y la búsqueda de hashtags como #anorexia o #thin va acompañada, por ejemplo, de mensajes de advertencia. Además, la red social asegura que los perfiles y los contenidos que glorifican los desórdenes alimenticios en sus dominios son eliminados con suma celeridad.

Así y todo, la tecnología de la que se vale Instagram para poner coto a este tipo de contenidos no es ni mucho menos perfecta. Y tampoco se trata de bloquear todas aquellas cuentas que abordan temas como la anorexia y la bulimia, puesto que muchas están enfocadas al proceso de recuperación de estos dos importantes problemas alimenticios. Hay que buscar un equilibrio que no es modo alguno fácil de conseguir, tal y como ponen en evidencia los experimentos emprendidos por NDR, WDR, Süddeutsche Zeitung y Tamedia.

 

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