Allá por 2019, cuando Mark Zuckerberg daba un discurso en la Universidad de Georgetown, el CEO de Meta se ufanó de que Facebook, la red social sobre cuyos cimientos se construyó su fenomenal emporio empresarial, había visto la luz para ser una plataforma consagrada a la libertad de expresión. Sin embargo, parece que Zuckerberg tiene una visión inevitablemente parcial de la sacrosanta libertad de expresión porque, seis años después de que el CEO de Meta pronunciara aquellas palabras, la compañía que lidera está tratando de amordazar a toda costa a una exempleada que acaba de publicar un libro pródigo en anécdotas que dejan definitivamente en muy mal lugar la matriz de Facebook e Instagram.
Sarah Wynn-Williams fue directora de política global de Facebook en el periodo comprendido entre 2011 y 2017, momento en el que la multinacional estadounidense decidió de ponerla de patitas en la callem, y es la autora de Careless People: A Cautionary Tale of Power, Greed, and Lost Idealism, un libro que salió del cascarón al otro lado del charco el pasado 11 de marzo. El título del libro, que ha sentado lógicamente a cuerno quemado en el seno de Meta, hace referencia al clásico de F. Scott Fitzgerald El gran Gatsby, que se refiere a los personajes acaudalados que protagonizan la novela como «careless people» (algo así como personas desconsideradas en español). A ojos de Wynn-Williams, muchos de sus antiguos jefes en Meta, entre ellos Sheryl Sandberg, la que fuera COO de la compañía, y también el propio Mark Zuckerberg, son personas profundamente desconsideradas que, como en la famosa novela de Fitzgerald, acostumbran a «destrozar cosas y criaturas para a continuación concentrarse de nuevo en su propio dinero».
Meta, una empresa a sí misma que se define como adalid de la libertad de expresión, quiere silenciar ahora a una exempleada
Aunque Facebook nació supuestamente como adalid de la libertad de expresión (siempre según Zuckerberg), lo cierto es que la semana pasada Meta decidía emprender acciones legales contra Wynn-Williams argumentando que la autora de Careless People había quebrantado el acuerdo de confidencialidad y de no menosprecio que rubricó en su día cuando estaba aún vinculada profesionalmente a la compañía.
Y el pasado miércoles Meta obtuvo efectivamente un laudo arbitral de urgencia que instaba a Wynn-Williams a detener la promoción del libro y a dejar de hacer comentarios despectivos y críticos sobre su antiguo empleador. No obstante, y en tanto en cuanto la editorial del libro, Flatiron Books, y su matriz Macmillan Publishers no forman parte de este caso de arbitraje, Careless People sigue a la venta.
Entre las revelaciones más escabrosas que Wynn-Williams efectúa en su libro destaca que Sheryl Sandberg pidió supuestamente a su asistente que comprara lencería valorada en 13.000 dólares tanto para la que fuera COO de Meta como para su asistente. Además, en un vuelo que llevaba a Sandberg a Estados Unidos desde Davos (Suiza) la exjefa de operaciones de Meta habría utilizado la única cama disponible en el avión y habría conminado a Wynn-Williams, visiblemente embarazada por aquel entonces, a compartir cama con ella.
El libro incluye igualmente más detalles salaces. Y Joel Kaplan, que era vicepresidente de política global de Meta y jefe directo de Wynn-Williams, se habría descolgado con varios comentarios inapropiados dirigidos a su subordinada cuando esta se encontraba embarazada. Según Wynn-Williams, Kaplan habría calificado de «seductora» su apariencia cuando estaba encinta. Los comentarios reprochables de Kaplan no terminaron aquí ni mucho menos y cuando Wynn-Williams informó a su superior de que no podía trabajar durante su permiso de maternidad porque estaba aún sangrando debido a la cirugía a la que la habían sometido durante el parto, su jefe la habría preguntado dónde estaba exactamente sangrando. La autora de Careless People acusó a Kaplan de acoso sexual y Meta inició posteriormente una investigación que incluyó entrevistas con 17 testigos y que exoneró finalmente al vicepresidente de política global de Meta.
En el libro la figura de Mark Zuckerberg no sale tampoco demasiado bien parada. Según Wynn-Williams, a Zuckerberg le obsesiona al parecer sobremanera Andrew Jackson, el que es a su juicio el mejor presidente de Estados Unidos de la historia, y por eso precisamente colecciona vinos de la época en que este era mandatario del país norteamericano (de los años 30 del siglo XIX). Zuckerberg sería asimismo un hombre obcecado en tener un «tribu» de niños a su alrededor y desconocería igualmente que sus empleados le dejan ganar invariablemente en el juego de mesa Settlers of Catan.
El controvertido plan que Facebook habría pergeñado para recalar en el mercado chino
Estos datos personales son, no obstante, de naturaleza más bien baladí si los comparamos con los detalles que Wynn-Williams ofrece en su libro sobre los intentos de Facebook de irrumpir en el mercado chino. Bajo la batuta de Zuckerberg, la red social habría estado dispuesta a hacer cualquier cosa para acallar comentarios potencialmente críticos y acatar la censura del Partido Comunista Chino para ganar así potencialmente acceso a un mercado de más de 1.400 millones de personas.
Wynn-Williams asegura que Facebook se habría avenido incluso a reclutar a un «chief editor» a fin de eliminar posts de naturaleza inaceptable y compartir sin prurito alguno los datos de sus usuarios con el Gobierno de China.
Meta insiste en que Careless People es una amalgama de datos desactualizados sobre Meta, denuncias efectuadas con anterioridad contra la compañía y falsas acusaciones contra sus ejecutivos. La multinacional estadounidense hace asimismo hincapié en que rescindió en su día el contrato de Wynn-Williams por «su pobre rendimiento y su comportamiento tóxico» y deja asimismo caer que su exempleada habría sido pagada supuestamente por activistas que están en contra de Meta para diseminar falsedades sobre la compañía.
El hecho de que Meta esté tratando de silenciar a Wynn-Williams y a su libro no deja en todo caso en muy buen lugar a la compañía liderada por Mark Zuckerberg, que hace solo un par de meses, cuando anunció el controvertido reemplazo del «fact-checking» por las notas de la comunidad, aseguró implementar este cambio con el último objetivo de romper una lanza en favor de la libertad de expresión.
Sea como fuera, y pese a los esfuerzos denodados de Meta para tratar de poner palos en las ruedas a Careless People, lo cierto es que la obra ocupa ya el tercer puesto en la lista de «best sellers» de Amazon. Parece, por lo tanto, que el hecho de que Meta haya querido correr un tupido velo sobre el libro de Wynn-Williams (para que nadie ose posar en él su mirada) no ha hecho sino dar alas al interés de la gente por lo que allí se cuenta.





