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Social Media Marketing¿Tiene Clubhouse cuerda para rato?

El futuro plagado de incógnitas de Clubhouse

Clubhouse, ¿"hype" con fecha de caducidad o futuro (impepinable) de las redes sociales?

Clubhouse es hoy por hoy una plataforma relativamente exclusiva, lo cual la reviste de cierto halo misterioso y, por ende, también sumamente deseable. Pero, ¿resistirá Clubhouse el tirón cuando Twitter y Facebook lancen al mercado sus respectivos clones del "hype" 2.0 del momento?

Clubhouse, esa red social de nueva hornada que irrumpía a la chita callando hace aproximadamente tres meses en el viejo continente, se jacta de tener ya dos millones de usuarios semanales a su vera (y eso que la app de marras no ha desembarcado aún en Android).

La red social de moda está en boca de todas y el hecho de por allí de dejen caer «celebrities» de la envergadura de Elon Musk no está sino inflando hasta el infinito y más allá el «hype» que hay aleteando en estos momentos en torno a Clubhouse.

Así y todo, y pese a que las salas de Clubhouse están llenas a rebosar de invitados, también hay quienes se lamentan de que la red social de la que todo el mundo habla es en realidad una pérdida de tiempo. A menudo tienen que pasar varias horas para que en las conversaciones nacidas al calor de Clubhouse emerja información verdaderamente interesante.

Buena parte de la popularidad de Clubhouse reside en la circunstancia de que al abrigo de esta plataforma es posible acceder a conversaciones potencialmente muy estimulantes en una era en la que la pandemia ha condenado a la mayor parte del planeta al aislamiento social, explica Yuval Ben-Itzhak, presidente de Socialbakers, en un artículo para Horizont.

Clubhouse democratiza además sobremanera el acceso a líderes inspiradores, estrellas de muchos quilates y formación de naturaleza totalmente gratuita.

¿En qué otro lugar es posible charlar con los «business angels» más codiciados de Silicon Valley, departir con CEOs de la lista Fortune 500 o escuchar a megaestrellas de la música?

Clubhouse, una plataforma tan única como susceptible de sufrir los mismos problemas que otras redes sociales

Está claro que Clubhouse agasaja con toda una pléyade de posibilidades a sus usuarios, pero la lista de oportunidades que pone en manos de las marcas no es menos prolija.

Basándonos en lo que hoy sabemos sobre la app, allí hay agazapadas infinitas posibilidades para conectar con grupos de público objetivo de todo tipo mediante contenido relevante.

De manera similar a la forma en que los anunciantes se apoyan en los microinfluencers para lograr alcanzar con sus mensajes a nichos específicos, Clubhouse sirve también un propósito semejante. En esta red social las marcas pueden contactar de manera directa con targets muy específicos. Y recordemos que hoy más que nunca los consumidores esperan que las marcas hagan gala de su autenticidad, su cercanía y su confiabilidad.

Las marcas que ponen ojitos al formato interactivo que propugna Clubhouse tienen definitivamente mucho que ganar en términos de credibilidad.

Es más que evidente que Clubhouse tiene potencial suficiente para metamorfosearse en una poderosa herramienta de marketing, pero lo cierto es que el éxito el proceloso océano 2.0 tiene siempre un precio.

Con aproximadamente dos millones de usuarios activos a la semana, el alcance de Clubhouse es aún relativamente pequeño si lo comparamos con el de otras redes sociales más veteranas.

¿Será Clubhouse capaz de mantener su «sex appeal» si trata de conectar con las masas?

No obstante, si Clubhouse decide convertirse en «mainstream» y abrirse a más usuarios y eventualmente también a los anunciantes, tendrá frente a sí los mismos desafíos a los que ya se enfrentan otras redes sociales: moderación de contenidos y «polución digital» a raudales. Facebook y Twitter llevan batallando desde hace tiempo con estos problemas utilizando una amalgama de tecnología y de mano de obra 100% humana para que las cosas no se salgan de madre en sus respectivas plataformas.

Pero, ¿cómo se sentirán los usuarios de Clubhouse cuando su red social favorita deje de ser ajena a la censura? ¿Cómo moderará esta plataforma el contenido en formato audio que pulula en sus dominios?

Clubhouse ha publicado ya un post relativo a la moderación de comunidades en su plataforma, pero lo cierto es que la implementación exitosa de los «tips» compartidos por la red sociales está mayoritariamente a merced de los individuos y de su disposición a comportarse correctamente y seguir las reglas.

En Clubhouse los usuarios pueden conversar de tú a tú con líderes empresariales, con influencers y con famosos. Al abrigo de esta plataforma surgen además conversaciones sobre un amplísimo abanico de temas (desde la música a la filosofía pasando por el marketing y la comedia «stand-up»). Ninguna otra plataforma brinda a día de hoy una experiencia comparable a sus usuarios. Pero como cualquier otra red social, el éxito a largo plazo de Clubhouse dependerá íntegramente de su habilidad para atraer y retener usuarios y pegar el estirón sin renunciar a aquello que la hace única.

Actualmente Clubhouse es una plataforma relativamente exclusiva, lo cual la reviste de cierto halo misterioso y, por ende, también sumamente deseable. Pero, ¿resistirá Clubhouse el tirón cuando Twitter y Facebook lancen al mercado sus respectivos clones del «hype» 2.0 del momento?, se pregunta Ben-Itzhak.

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