Social Media Marketing

Dar gato por liebre, el deporte favorito en la red social más narcisista: Instagram

instagramEn Instagram todo parece el epítome de la perfección. Pocos de los que allí se prodigan osan publicar fotos en las que salen mínimamente desfavorecidos. Pero, ¿qué hay de verdad en semejante despliegue de excelencia y esplendor? Poco, muy poco.

Que se lo digan, si no, a Essena O'Neill, una joven australiana de 19 años que, harta de que le creciera la nariz como a Pinocho en Instagram, ha decidido redimirse confesando las mentiras que se esconden tras la red social más narcisista.

Essena, una auténtica celebridad en Instagram, donde contaba con 712.000 seguidores, ha decidido rebelarse contra la plataforma que la encumbró a la fama y dejar al descubierto los “tejemanejes” detrás de sus fotos supuestamente idílicas y pluscuamperfectas.

El pasado 27 de octubre Essena decidió liarse la manta a la cabeza, renombró su cuenta como Social Media Is Not Real Life (Las redes sociales no son la vida real) y borró la mayor parte de sus fotografías. Sólo unas cuantas se libraron de la “quema” y fue para contar la verdad que se escondía detrás de ellas.

Essena reconoce que las instantáneas que publicaba en Instagram, tomadas aparentemente de forma casual, escondían en realidad muchísimas horas de preparación. Y no sólo eso, que la ropa que lucía en muchas de ellas era ropa cedida por marcas que le pagaban para que así lo hiciera.

Nada en el perfil de Essena en Instagram era real –todo estaba estudiado al milímetro en realidad– y la falsedad ha llevado a esta joven a decir basta y dar la patada a su floreciente carrera de “instagrammer”, una carrera que la llevó a ser profundamente infeliz, todo lo contrario a la felicidad impostada que derrochaba por todos sus poros en sus fotos.

El caso de Essena no es único ni mucho  menos. Instagram es una red social llena hasta los topes de narcisistas redomados que son expertos en dar el gato por el libre a sus seguidores con fotos en las que todo es artificio y la naturalidad brilla completamente por su ausencia.

Esa ausencia de naturalidad es denunciada precisamente por la fotógrafa tailandesa Champoo Baritone en una serie de fotografías que dejan al descubierto el descomunal “engañabobos” que es Instagram y la apabullante perfección de las imágenes allí publicadas.

En Instagram todo parece extraordinariamente hermoso, pero la trastienda es a veces el colmo del desaliño y, por qué no, también de la fealdad. Compruébelo en las siguientes fotos:

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