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Debate sobre los límites de la manipulación digital: ¿seguirán las marcas el ejemplo de Facebook?

facebookLa noticia de que Facebook jugó con nuestras emociones en un polémico experimento realizado en 2012 ha corrido como la pólvora por todo tipo de publicaciones. La mayor red social del mundo tomó 689.000 perfiles, sin aviso o consentimiento, para analizar su comportamiento alterando el algoritmo que selecciona las noticias que se ven de los amigos. Un grupo veía noticias positivas, el otro, negativas.

El estudio concluyó que el ánimo de los usuarios de Facebook comenzó a variar al cabo de una semana hacia la negatividad o la felicidad, dependiendo del grupo en que les hubiese tocado, algo que ha causado gran controversia en la red.

Enrique Dans, el investigador, divulgador y asesor sobre los efectos de las tecnologías en las personas, ha publicado a través de su blog un interesante artículo crítico titulado “La dudosa ética de hacer experimentos psicológicos con tus usuarios”, en el que diserta acerca del controvertido experimento de la red social de Mark Zuckerberg.

Jugar con los estados de ánimo de los usuarios de manera intencionada, es como mínimo inquietante, y hace que surjan una serie de cuestiones que Dans lanza al aire: “¿por qué no generar artificialmente estados de ánimo de determinados tipos entre los usuarios para, por ejemplo, hacer que tengan una mayor propensión a adquirir productos o servicios, a contratar un seguro de vida, a irse de viaje? ¿Para cuándo un estudio que demuestre que si saturamos el muro de un usuario con actualizaciones sobre viajes de todos sus amigos, conseguimos que se vaya corriendo a contratar un viaje él mismo? Y ya que estamos, ¿le ponemos precio y lo comercializamos a las aerolíneas y cadenas de hoteles? ¿Por qué no generar estados de ánimo por tratar de influir en los resultados de unas elecciones? ¿Cómo puede afectar un estado de ánimo predominantemente positivo o negativo en los ciudadanos que se acercan a votar a un colegio electoral?”. Hay que marcas unos límites para las marcas, una frontera ética y la moral, ya que si comenzamos a permitir este tipo de prácticas por parte de empresas pronto viviremos sometidos a su voluntad.

Con la publicación de esta noticia, muchas han sido las voces críticas que han surgido llamando a Facebook “un gran manipulador” y Dans se suma a esta corriente: “tras una constatación así, Facebook merecería que todos sus usuarios le diesen la espalda. No es de recibo que por el simple hecho de utilizar una plataforma para compartir voluntariamente determinados aspectos de tu vida con tus amigos, te encuentres de repente y sin tu conocimiento sometido a un experimento manipulador de tu estado de ánimo. Es completamente inaceptable, y debería determinar no solo que toda la cadena de mando que aprobó este experimento fuese inmediatamente despedida, sino que se llevase a cabo una rigurosísima auditoría que tratase de determinar qué otros experimentos han sido realizados por la compañía, como quién audita a una especie de Dr. Mengele”.

Dejar que las empresas jueguen a ‘ser Dios’ puede convertirse en un serio problema, tanto desde el punto de vista publicitario y comercial, como desde el punto de vista político, social o religioso. Internet es un lugar libre, y los usuarios deberíamos velar porque siga cumpliendo unas normas básicas de moralidad y ética.

 

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