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Social Media MarketingCada vez más marketeros abren de par en par sus orejas a Clubhouse

Clubhouse tiene madera, pero está aún 'verde' como plataforma marketera

¿Deben los marketeros regalarle los oídos (sí o sí) a Clubhouse?

Aunque muchos marketeros parecen haberse rendido ya a los pies de Clubhouse, lo cierto es que esta red de social le queda aún mucho camino por recorrer para convertirse en una plataforma "mainstream".

En apenas unos días Clubhouse ha conseguido agarrarse con pegamento extrafuerte a las conversaciones de los marketeros, que temen hincar el diente tarde y mal al «hype» más fragoroso del momento en el universo 2.0.

Así y todo, y aunque la industria del marketing y la publicidad parece haberse rendido ya a los pies de Clubhouse, lo cierto es que a esta red de social de nueva hornada le queda aún mucho camino por recorrer para convertirse en una plataforma «mainstream».

De todas formas, el próximo aterrizaje de la red social de audio de moda en Android logrará que Clubhouse despliegue inevitablemente las alas, en particular en tierras europeas, donde el sistema operativo para móviles de Android tiene una cuota de mercado de aproximadamente el 80%.

Hoy por hoy Clubhouse está únicamente disponible en iOS y para acceder a la app se necesita además invitación, por lo que se trata por ahora de una plataforma para una pequeñísima (pero no desdeñable) minoría.

Clubhouse tiene frente a sí una auténtica carrera de obstáculos

La escasa accesibilidad de Clubhouse no es, con todo, el único problema de esta plataforma, cuyos creadores deben pulir muchísimo más la experiencia de usuario dentro de la app (que a día de hoy parece en muchos sentidos el salvaje oeste).

También desde el punto de vista de la protección de los datos de sus usuarios Clubhouse se topa de bruces con no pocos problemas, apunta Santiago Campillo-Lundbeck en un artículo para Horizont.

Pero quizás lo que más molesta de esta plataforma a quienes se han aventurado ya en Clubhouse es que no hay posibilidad de disfrutar en diferido de las charlas (siempre en directo) que tienen lugar allí. Si al usuario se le pasa la hora de una charla, no tiene modo de escucharla después.

Aunque el hecho de que todas las sesiones se desarrollen en directo en Clubhouse es también en cierto un modo un atractivo que redunda en la autenticidad de las charlas que tienen lugar al abrigo de esta plataforma, es inevitablemente no percibir la experiencia de usuario dentro de la app como algo caótica.

Algo parecido le sucedió en sus inicios a Snapchat, cuando buena parte del contenido que aterrizaba en esta plataforma se borrada una vez transcurridas 24 horas. El contenido efímero procuró popularidad a Snapchat, pero sus creadores tuvieron que introducir después toda una plétora de mejoras para convertir esta app en un modelo de negocio verdaderamente sostenible.

El ejemplo de Snapchat debería apelar a la cautela de Clubhouse, que como la red social de Evan Spiegel podría ver cómo sus rivales clonan vilmente sus funcionalidades próximamente.

La ventaja de llevar por primera vez el audio a las redes sociales 

Al fin y al cabo, las grandes plataformas 2.0 no pueden ignorar durante mucho impacto el impacto del audio en sus dominios. Además, al audio podrían hincar el diente también servicios como Zoom, Skype y compañía (que ya cuentan con la infraestructura técnica necesaria para reunir a personas y conversar). E incluso Amazon, con su asistente de voz Alexa y sus altavoces inteligentes Echo, podría eventualmente lanzarse al mercado inaugurado ahora por Clubhouse.

De todas formas, si Clubhouse consigue salvar todos estos obstáculos y granjearse el apoyo de los marketeros, tendrá aún mucho que hacer desde el punto de vista del «brand safety». Al fin y al cabo, y como las apps de mensajería, Clubhouse tiene muchas papeletas para ser colonizada tarde o temprano por grupos extremistas.

En todo caso, y pese a que el de Clubhouse no será en modo alguno un camino de rosas, su «hype» no debe ser desdeñado así y como así. Esta red social hace suya, no en vano, una tendencia, la del audio, que está cada vez más presente en la red de redes, pero que no había hecho suya hasta ahora ninguna red social.

El audio en las redes sociales brinda muchísimo potencial (casi inexplorado hasta la fecha) a las marcas y también a los influencers. Y en este sentido Clubhouse podría revolucionar, por ejemplo, el marketing solapado a los eventos digitales.

Clubhouse es actualmente el laboratorio perfecto para que los marketeros experimenten con nuevas ideas, pero para conocer el negocio real que esta red social les reporta habrá que esperar probablemente al año 2022, concluye Campillo-Lundbeck.

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