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Donald Trump o cómo llegar a la Casa Blanca "graznando" en 140 caracteres

twitterQue Twitter es la red social favorita de Donald Trump no es ningún secreto, que el inminente presidente de los Estados Unidos de América cuenta con un auténtico ejército de bots en la red social del pajarito es también un secreto a voces.

Sin embargo, Trump no es el único que ha convertido a los bots, los que le habrían llevado a la Casa Blanca (según las malas lenguas) en su gran arma política. También su rival en las urnas echó mano de ellos durante la bronca campaña electoral que ha tenido lugar durante los últimos meses al otro lado del charco.

Durante los debates presidenciales protagonizados por Trump y por Clinton al otro lado del charco, una tercera parte de los tuits a favor del primero y una quinta parte de los tuits favorables a la segunda tuvieron su origen en los omnipresentes (y probablemente también peligrosos) bots.

Aun así, fue Trump quien más le sacó partido a los bots en particular y a las redes sociales en general. El republicano era en la Web 2.0 entre dos y tres veces más popular que su rival demócrata.

Y aunque sus perfiles 2.0 estaban repletos de bots, Trump consiguió crear en muchos estadounidenses la ilusión de que era un candidato muy popular (y digno, por lo tanto, de su voto).

Con los bots a su vera, el controvertido magnate estadounidense logró que una mayoría priori silente se convirtiera en una mayoría absolutamente atronadora en Twitter, donde, constreñido por el límite de los 140 caracteres de la famosa red de microblogging, Trump se lo jugó toda a la carta de las emociones y dejó completamente de lado las argumentaciones, señala Klaus Eck en un artículo publicado en la red social profesional Xing.

Debido a la brevedad a la que fuerza a sus usuarios, Twitter se presta muy poco, en clave política, a la argumentación. Y termina convirtiéndose, con la connivencia de los bots, en un medio dominado por la superficialidad inherente a la rapidez con que se difunden allí los mensajes. Unos mensajes cuya autoría (real o robótica) es a menudo muy complicada de descifrar.

¿Lo más peligroso de los bots que con tantísima maestría ha utilizado Trump durante la campaña electoral estadounidense? Que convertirse en dueño y señor de miles de bots es no sólo muy fácil sino también extraordinariamente barato.

Pero lo que da más miedo de los bots utilizados con fines políticos es que consiguen manejar como marionetas los sentimientos de la gente. Así lo ha demostrado Trump durante los últimos meses en Twitter. Con sus polémicos tuits, convenientemente diseminados por auténticas huestes de bots, el presidente electo de Estados Unidos consiguió crispar hasta la extenuación a muchos tuiteros y logró también que, en vista del encendido debate creado, sus seguidores salieran de las “cavernas” para solidarizarse con él.

Con la ayuda de su lengua viperina y de los bots, Trump, que en Twitter no deja de su “trol”, se las ingenió para que muchos periodistas “mainstream” (los mismos que él tantísimo desprecia) entraran al trapo de sus declaraciones y les dieran inadvertidamente validez (y popularidad).

En vista de la eficacia y la pericia con las que Trump ha utilizado (y sigue utilizando) Twitter y los bots que por allí pululan, muchos otros políticos podrían seguir su ejemplo. Aun así, si sus adversarios no cometen el imperdonable error de picar el anzuelo (arteramente colocados por los bots) quizás, sólo quizás, la popularidad de los perversos bots como arma política termine desinflándose.

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