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El creador del retuit lamenta las consecuencias negativas de este botón

El botón de retuit, "un arma cargada en manos de un niño" para su creador

Chris Wetherell, creador del botón de retuit, reflexiona en una entrevista sobre la utilización de la función y cómo ha contribuido a la difusión del discruso de odio y las noticias falsas.

retuitCuando se crea una nueva herramienta tecnológica, pocas veces termina siendo utilizada para lo que fue concebida. El botón de retuit de Twitter es ejemplo de ello. Aunque nació como una opción de dar poder a la gente, ha acabado siendo un arma de destrucción masiva.

Su propio creador, Chris Wetherell, lamenta el uso que los ciudadanos han hecho de esta función a lo largo de los últimos años, contribuyendo a la propagación de noticias falsas, desinformaciones y ataques contra la reputación de las personas con apenas un clic.

“Es como entregarle un arma cargada a un niño de cuatro años», asegura Wetherell en una entrevista a BuzzFeed, en donde reconoce que el equipo creador del retuit no reparó en las posibles consecuencias negativas de su uso y lamenta la falta de reflexión con la que se comparten los mensajes en la red social gracias a él.

Sobre las campañas de desprestigio que se han creado a través del retuit, Wetherell destaca la facilidad con la que se puede dañar la reputación de alguien mediante la función. “Construimos una vía ofensiva. Pero no construimos una defensa frente a eso”, cuenta.

No obstante, lejos de eliminar la herramienta, opta por un mayor control del uso que se hace del botón por parte de la propia red social. Lo que propone es controlar aquellos retuits que son propagados a través de una audiencia de tamaño considerable y que, de ser dañinos, podrían ser paralizarse o limitar su amplificación.

Aunque esto es solo una propuesta, Twitter ya ha puesto en marcha algunas medidas contra la propagación de noticias falsas y discursos de odio en su red socia que, sin embargo por el momento no han tenido el efecto deseado.

Mientras tanto la lacra de las noticias falsas sigue su curso ante unos asombrados creadores que no midieron las consecuencias de sus actos y, ahora, no saben cómo solucionar sus propias meteduras de pata.

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