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Elon Musk, ¿un pirómano al frente de Twitter?

Social Media Marketing¿Pone Elon Musk en peligro el futuro de Twitter?

¿Inaugura Twitter con una nueva y peligrosa era con Elon Musk al mando?

Elon Musk, ¿un pirómano al frente de Twitter?

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Elon Musk, el nuevo dueño de Twitter, es un hombre con fama absolutamente merecida de veleidoso que tiene una arrebatadora querencia por sembrar el caos a su paso.

Después de un «culebrón» repleto de enrevesados giros de guion, Elon Musk ha finiquitado por fin la adquisición de Twitter, que dejará de cotizar en bolsa el próximo 8 de noviembre. El empresario sudafricano, convertido ya oficialmente en el nuevo propietario de Twitter, ha cumplido su promesa de sacar a la red social del pajarito de los mercados bursátiles, como ya anunció el CEO de Tesla en los albores de la transacción, que posteriormente sería suspendida, más tarde reanudada y ahora completada.

El nuevo dueño de Twitter es un hombre con fama absolutamente merecida de veleidoso que tiene una arrebatadora querencia por sembrar el caos a su paso. Musk cree tener la potestad de opinar sobre todo y sobre todos (y lo hace fundamentalmente a través de la plataforma que desde hoy forma parte de amplio porfolio de empresas). Hace unas semanas el CEO de Tesla se descolgaba, por ejemplo, con un singular plan para lograr la paz en Ucrania que fue alabado por el Kremlin y acribillado, por el contrario, a críticas por el Ejecutivo liderado por Volodímir Zelenski.

Pero, ¿por qué está Musk tan interesado con llevar la paz a Ucrania? ¿Ha mantenido acaso conversaciones en secreto con Vladímir Putin y ahora repite como un loro la propaganda de Moscú o está genuinamente preocupado por devolver la paz al convulso planeta Tierra?

Independientemente de cuál sea la respuesta a estas preguntas, lo cierto que el afán de Musk por meterse en «fregados» geopolíticos es más serio de lo que parece a bote pronto. Erigido en nuevo líder de Twitter, el empresario sudafricano tiene actualmente en sus manos una de las herramientas de comunicación más importantes en Occidente.

¿Es Musk un peligro para la estabilidad geopolítica mundial?

Y por esta razón Musk es hoy por hoy probablemente el empresario más poderoso sobre la faz de la Tierra. No solo es portador de una inconmensurable riqueza personal sino que tiene también un colosal influencia sobre la guerra de Ucrania gracias a Twitter y también a Starlink, la red satelital de SpaceX que proporciona conexión a internet a las tropas ucranianas.

Es mucho poder para un hombre que Colette Bridgman, directora de marketing durante 14 años en Tesla, definía hace poco en un documental de la BBC como un «niño pequeño enrabietado».

En la torrencial e inagotable verborrea de Musk es a menudo extraordinariamente difícil distinguir aquello que dice realmente en serio de lo que es meramente una broma. Para él opinar de todo y sobre todos es una suerte de terapia que le ayuda a rebajar tensiones (aunque ello sea a costa de tensar aún el conflicto entre Ucrania y Rusia).

Sin embargo, la particular terapia de Musk está poniendo en un brete a no pocos gobiernos, incluido el estadounidense, que hace poco habría puesto bajo la lupa al sudafricano por considerarlo un riesgo para la seguridad nacional.

The New York Times se refería recientemente al nuevo dueño de Twitter como un «agente geopolítico del caos». Y Gabrielius Landsbergis, ministro de Exteriores de Ucrania, advertía hace poco en declaraciones a Politico que el acceso de Ucrania a la red de redes no podía depender de «un único y superpoderoso hombre».

No obstante, y pese a que la controvertida relevancia de Starlink en Ucrania (que Musk amenazó hace poco con dejar de sufragar para retractarse poco después) ha puesto inevitablemente en la picota a SpaceX, la empresa aeroespacial del sudafricano, lo cierto es que esta marcha viento en popa a toda vela y tiene entre sus clientes a la todopoderosa NASA.

Musk habría pagado Twitter a precio de caviar (aunque la red social sea meramente pizza)

Conviene, por otra parte, hacer notar que, si bien la fortuna personal de Musk está estimada en más de 200.000 millones de dólares, el CEO de Tesla ha perdido la friolera de 100.000 dólares en el último año. Así y todo, Musk es tan insultantemente rico que estas pérdidas difícilmente le llevarán a la ruina.

El «culebrón» que Musk ha protagonizado en los últimos meses a cuenta de Twitter sí ha erosionado en todo caso la imagen de empresario brillante el sudafricano. Tampoco 2022 está siendo un buen año para Tesla, el principal origen de la descomunal riqueza de Musk. El fabricante de vehículos eléctricos ha perdido el 40% de su capitalización de mercado en los últimos meses. Además, aunque Tesla continúa creciendo a buen ritmo, sus números ya no son tan resplandecientes como lo eran otrora.

Musk, que era hace no mucho el «niño bonito» de los inversores, es contemplado con cada vez mayor recelo por parte de sus benefactores. Y es que a ojos de muchos el CEO de Tesla habría pagado definitivamente más dinero de la cuenta por Twitter. Según el anlista Dan Ives, la compra de la red social del pajarito ha sido un absoluto «desastre» y Elon Musk habría pagado a precio de caviar una humilde porción de pizza de apenas 2 dólares.

Y no anda en absoluto desencaminado Ives. Solo por los préstamos necesarios para finiquitar la compra de Twitter Musk pagará anualmente alrededor de 1.200 millones de dólares en intereses, un dinero que el sudafricano no podrá sufragar única y exclusivamente con el dinero puesto sobre la mesa por la división publicitaria de la red social. Al fin y al cabo, Twitter no fue nunca verdaderamente rentable ni en sus mejores tiempos y menos lo será previsiblemente con la grave recesión que se cierne en el horizonte.

A Musk no le quedará más remedio que vender acciones de Tesla para tapar agujeros en Twitter o en su defecto implementar draconianas medidas de ahorro. El sudafricano ya ha prometido a los inversores que despedirá a más de 5.000 de los 7.500 empleados de Twitter. Al parecer, y de acuerdo con Bloomberg, Musk querría asumir el rol de CEO de la red social del pajarito para imponer allí su propia filosofía (que cambia, no obstante, de la noche a la mañana y se mueve permanentemente como una veleta).

En un carta abierta a los anunciantes publicada ayer Musk aseguraba que había comprado Twitter para ayudar a la humanidad que tanto ama. No obstante, quizás la mano que Musk tiende supuestamente a la humanidad con la compra de la red social sea más bien una mano al cuello.

 

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