Social Media Marketing

¿Está Facebook lleno de tontos de remate?

Facebook, la (maquiavélica) red social de los tontos de remate

Facebook es una plataforma llena hasta los topes (en palabras del propio Mark Zuckerberg) de tontos de remate, los mismos que cedieron alegremente sus datos a la red social.

facebookTontos de remate. Para describir el cacareado escándalo protagonizado por Facebook en los últimos días bastan (y sobran) estas tres y contundentes palabras.

Idénticas palabras, “tontos de remate”, salieron en su día de boca de un jovencísimo Mark Zuckerberg cuando un compañero (que prefiere mantener su nombre en el anonimato) le preguntó al fundador de Facebook por la manera en que había logrado echar el guante a los datos personales de miles de personas.

En una conversación mantenida a través de Instant Messages Zuckerberg, que por aquel entonces apenas rebasaba la veintena, le ofrecía a un amigo información (de carácter personal) sobre más 4.000 estudiantes de Harvard. El fundador de Zuckergberg se jactaba de tener en su haber emails, fotos y direcciones de miles de personas.

“¿Qué? ¿Cómo lo han conseguido?”, quiso saber el interlocutor de Zuckerberg. “La gente simplemente se dio de alta. No sé por qué. Ellos confían en mí. Son tontos de remate”, le espetó el artífice de Facebook a su colega de estudios.

Facebook, la (maquiavélica) red social de los tontos de remate

Este diálogo, que según el propio Zuckerberg tuvo efectivamente lugar, explica ahora (convenientemente desenterrado) la verdadera naturaleza del escándalo que se cierne sobre Facebook.

Zuckerberg, que cuando se produjo esta conversación era un joven estudiante de Harvard, es hoy el quinto hombre más rico del mundo. Y los 4.000 datos personales que obraban en su poder por aquel entonces se han convertido en miles de millones.

Facebook dispone de más información íntima sobre la población mundial que todos los gobiernos, los ejércitos y los servicios secretos sobre la faz de la Tierra, denuncia el periodista alemán Richard Gutjahr en su blog personal. La información es poder. Y el poder despierta la codicia.

Cuando a quienes han convertido las redes sociales en su segunda casa se les plantea que quizás (sólo quizás) están aireando demasiada información personal en estas plataformas, su respuesta (tonta de remate) es casi invariablemente la misma: “Sí, ¿y qué? No tengo nada que esconder”.

Todos somos portadores de secretos, debilidades, preocupaciones y miedos. Todos y cada uno de nosotros somos influenciables si nos aprietan determinadas teclas. Y aquellos que se creen totalmente inmunes a las manipulaciones externas son en realidad los más peligrosos.

La manipulación más refinada y maquiavélicamente perversa es aquella que pone una venda sobre los ojos a la persona manipulada y le impide ver que está siendo efectivamente víctima de un tejemaneje. Y la peor enemiga que una persona puede llegar a tener es siempre ella misma.

Al igual que los terroristas se sirvieron allá por 2001 de inofensivos aviones de pasajeros para derribar las Torres Gemelas, en la actualidad asistimos a una realidad no menos dañina (pese a lo candoroso de su disfraz): a la (feroz) captura de nuestros datos personales y la utilización de tales datos como arma arrojadiza contra nosotros mismos.

Los tontos de remate de los que Zuckerberg habla no son traficantes de datos canallas y absolutamente huérfanos de escrúpulos. Los tontos de remate somos todos nosotros.

Si el escándalo de Facebook ha traído algo bueno bajo el brazo, es la constatación (tardía) de que los datos no son ni buenos ni malos. Son los datos que caen en pérfidas manos los que se convierten en una poderosa (y mortífera) arma, concluye Jahr.

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