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Social Media Marketing¿Equivale realmente el "food porn" a mayor engagement en Instagram?

La comida normal y corriente supera en engagement al "food porn" en Instagram

El "food porn" y por qué esta tendencia podría morir (de puro empacho) en Instagram

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Si bien el "food porn" parece una tendencia de incontestable eficacia en Instagram, lo cierto es que las imágenes de comida "normal" logran ratios más elevados de engagement.

Durante la última década el «food porn» ha echado profundísimas raíces en Instagram, donde la comida que allí desfila busca sobre todo y ante todo encandilar al espectador por su aspecto visual único (y no tanto por su sabor, que parece del todo irrelevante).

El ramo de la restauración se arrojado con entusiasmo en los brazos del «food porn» y ha alterado su menú para sacarse de la chistera platos en los que la belleza y la fotogenia están en primerísimo plano. Es casi indiferente si la comida parece o no comida. Lo importante es que luzca bien en Instagram.

Pero, ¿hasta qué punto funciona el «food porn» en Instagram? ¿Son mejores de verdad desde el punto de vista del engagement los platos de formas y colores atípicos que los alimentos corrientes y molientes? No necesariamente.

De acuerdo con un reciente informe publicado por Journal of Business Research, la comida más «instagrameable» (y más susceptible, por ende, de recibir «likes», «shares» y comentarios) no es aquella que juega a disfrazarse de lo que no es sino aquella que puede ser fácilmente identificada como de naturaleza comestible.

Para llevar a cabo la investigación se colocaron bajo la lupa más de 10.000 imágenes de comida en Instagram valiéndose de Google Vision, un algoritmo apoyado por el «machine learning» que extrae «insights» de las imágenes.

Las imágenes de alimentos que parecen realmente lo que son concitan ratios más elevados de engagement que el «food porn»

De acuerdo con el análisis efectuado por Google Vision, las imágenes de Instagram que contienen comida auténtica y real (que no se disfraza de lo que no es) son las agasajadas con mayores índices de engagement.

Si bien el «food porn» parece una tendencia de incontestable eficacia en Instagram, lo cierto es que la lógica en la que echa anclas contradice hasta cierto punto los principios de la psicología evolutiva. Al fin y al cabo, los humanos evolucionaron para reconocer de manera visual lo más rápidamente posible los alimentos disponibles (y no solo para determinar si eran o no comestibles sino también para calcular las colorías alojadas en sus entrañas).

En tanto en cuanto encontrar y comer alimentos comestibles fue crucial para la supervivencia cuando los humanos eran recolectores de comida, no podemos evitar sino sentirnos bien cuando somos confrontados con alimentos que sabemos de manera inequívoca que podemos comer.

Por esta razón en Instagram el cerebro del usuario se siente instantáneamente más atraído por imágenes cuyo contenido es fácilmente reconocible como comida y está además más tentado de agasajar a esas imágenes como «likes», «shares» y comentarios.

Lo que mejor funciona desde el punto de vista del engagement en Instagram no son, por lo tanto, los «waffles» como forma de pene o los helados de colores chillones sino la comida normal (y quizás por ello más apetecible) como las hamburguesas y las pizzas de toda la vida.

 

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