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IBM se divorcia de X después que su publicidad apareciese junto a contenido nazi

IBM da el alto a la publicidad en X (Twitter) después de que sus anuncios aparecieran junto a contenido pronazi

IBM ha decidido suspender su inversión publicitaria en X después de constatar que sus anuncios habían aparecido emplazados junto a comentarios laudatorios de Adolf Hitler.

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

X, la red social otrora conocida como Twitter, tiene a todas luces un problema con el discurso de odio, que pulula a sus anchas en sus dominios y termina poniendo en último término en un auténtico brete a los anunciantes. Que se lo digan, si no, a IBM, que ha decidido suspender su multimillonaria inversión publicitaria en la red social después de constatar que sus anuncios habían aparecido emplazados junto a comentarios apologéticos de Adolf Hitler. Tanto X como su dueño Elon Musk están en el disparadero por dar presuntamente voz a opiniones de corte antisemita.

Tras anunciar su «divorcio» de X, la multinacional estadounidense ha enfatizado que no tolera el discurso de odio y que está investigando una situación que tilda de «absolutamente inaceptable». Que IBM haya decidido cortar amarras con X supone un grave mazazo para la red social. No en vano, el gigante tecnológico tenía previsto invertir en X alrededor de un millón de dólares durante el cuarto y último trimestre del año, según publica The New York Times haciéndose de ecos de fuentes internas de IBM.

Horas antes de dar cuenta de su ruptura con X, la organización Media Matters había advertido que anuncios de IBM, Apple y Oracle, entre otras marcas, habían aparecido esta red social emplazados junto a posts que contenían comentarios laudatorios sobre Adolf Hitler y la ideología nazi.

No es la primera vez ni mucho menos que sucede algo de estas características. Los anunciantes tienen, al fin y al cabo, poca o nula influencia en el emplazamiento exacto de su publicidad. En las redes sociales los anunciantes tienden a ser desplegados para conectar con grupos demográficos específicos, ciertas áreas y usuarios que hacen gala de determinados intereses. Para evitar que sus anuncios sean ubicados junto a contenidos de naturaleza nociva, las marcas confían en que X actúe de manera consistente para atajar el discurso de odio en sus dominios.

Otras plataformas online han sido confrontadas con problemas similares en el pasado. Es el caso, por ejemplo, de YouTube, que se comprometió a vigilar con mayor celo los contenidos en sus dominios para volverse a ganar la confianza de los anunciantes.

Desde que Elon Musk adquiriera Twitter hace aproximadamente un año, muchos anunciantes han expresado su preocupación por la laxa política de moderación de contenidos de la red social y han suspendido o reducido su inversión publicitaria en esta plataforma. En varias ocasiones Musk ha reconocido, no en vano, que los ingresos publicitarios de X se habían visto reducidos a la mitad.

Elon Musk ha sido noticia recientemente por calificar de «verdad real» una publicación antisemita

Además, y lejos de intentar limar asperezas con los anunciantes, Musk ha tratado en varias ocasiones de que sus «followers» se levantaran en armas contra las marcas que habían abandonado X. Una relación más armoniosa con los anunciantes aventuraba, no obstante, el fichaje hace unos meses de Linda Yaccarino como nueva CEO de X. Esta se comprometió, de hecho, a proporcionar un entorno más seguro a las marcas que se anunciasen en la red social.

Musk hace gala de una ideología claramente escorada hacia la derecha y en su día acusó, no en vano, al antiguo equipo directivo de Twitter de reprimir este tipo de ideología en la red social. El empresario sudafricano prometió mayor libertad de expresión en Twitter y los despidos masivos que acometió en la red social afectaron de lleno a los equipos encargados de la moderación de contenidos en esta plataforma.

Hace poco el dueño de X se veía en el ojo de huracán tras calificar de «verdad real» un post antisemita que daba pábulo a una teoría de la conspiración. Esa publicación aseguraba que los judíos alentaban el odio contra los blancos. Más tarde Musk aclaró que no se estaba refiriendo a los judíos en general sino a unos pocos grupos judíos como la Liga Antidifamación (ADL), que según él promueven el racismo contra los blancos y los asiáticos. En declaraciones posteriores el dueño de Musk apostilló asimismo que, desde su particular punto de vista, hay claramente un problema de racismo contra los blancos.

Por su parte, Jonathan Greenblatt, CEO de ADL, denunció posteriormente en X que los comentarios de Musk eran «innegablemente peligrosos», pues el empresario sudafricano estaba valiéndose de su influencia para diseminar teorías de la conspiración antisemitas.

El Comité Judío Estadounidense aseveró asimismo que las declaraciones de Musk estaban preñadas de elementos de teorías conspirativas que jugaron un rol de primer orden en el ataque en 2018 a una sinagoga sita en Pittsburgh. En aquel ataque fallecieron once personas.

Elon Musk, que tiene más de 160 millones de seguidores en X, negó posteriormente la mayor para asegurar que su ideología no era en modo alguno antisemita. Se además la circunstancia de que Linda Yaccarino subrayaba ayer en X que había que frenar la discriminación proveniente de todos los flancos.

Por otra parte, el inversor estadounidense Ross Gerber ha puesto sobre la mesa la cuestión de cómo las controvertidas acciones de Musk podrían terminar afectando negativamente al fabricante de automóviles eléctricos Tesla. De acuerdo con Gerber, Musk no está actuando en el mejor interés de Tesla. «Esta destruyendo todo lo que ha construido» y dañando en último término la reputación de Tesla, ha denunciado Gerber en la CNBC.

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