El «cerrojazo» de las redes sociales para los menores de 16 años es definitivo en Australia. El Senado australiano aprobó ayer una ley pionera en todo el mundo que prohibirá el acceso de los menores de 16 años a las plataformas 2.0 para protegerlos de los múltiples peligros que allí potencialmente les aguardan.
La norma recibió ayer luz verde en el Senado de Australia, donde contó con el apoyo de los dos principales partidos del país oceánico después de que Parlamento diera también su beneplácito a la ley apenas un día antes.
«Se trata de proteger a los más jóvenes, no de castigarlos ni de aislarlos», aseveraba ayer Michelle Rowland, ministra de Comunicaciones de Australia. Según Rowland, el último objetivo de la ley aprobada ayer por el Senado (que es la primera de estas características en todo el mundo) es evitar la exposición de los menores en las redes sociales a contenido directamente emparentado con el abuso de drogas, los desórdenes alimenticios o la violencia.
La legislación cuenta con un gran apoyo público por parte de los ciudadanos australianos y algunos grupos y asociaciones de padres han alentado la tramitación y la posterior aprobación de la norma. Sin embargo, la ley será confrontada probablemente con palos en las ruedas por parte de los grandes gigantes tecnológicos, que se oponen lógicamente a la nueva norma. Así y todo, no son solo Meta o TikTok contemplan con recelo la legislación aprobada ayer por la cámara alta de Australia. También asociaciones en pro de los derechos humanos y expertos en redes sociales se han pronunciado desfavorablemente sobre la nueva norma.
Los críticos de la ley consideran que quedan aún muchos interrogantes por resolver sobre cómo se garantizará el complimiento de la norma, sobre cómo se protegerá la privacidad de los usuarios y sobre si la legislación protegerá de verdad a los menores.
Lo que dice la nueva norma
Por lo pronto la noma exige a las redes sociales a tomar «medidas razonables» para verificar la edad de los usuarios que incursionan en sus dominios y vetar el acceso a los menores de 16 años que intentan abrir allí una cuenta.
En la legislación ratificada ayer en el Senado australiano no se aclara a qué plataformas afectará específicamente el veto (ello se decidirá a posteriori), pero el Gobierno ya se ha referido a redes sociales como Facebook, Snapchat, Reddit, Instagram y X como plataformas susceptibles de ser incluidas en la prohibición.
Sí sortearán el veto tres tipos distintos de plataformas: las apps de mensajería (WhatsApp y Messenger Kids, por ejemplo), las plataformas de «gaming» y los canales que proveen a sus usuarios de contenido de naturaleza educativa (YouTube, por ejemplo).
Los menores de 16 años podrán acceder asimismo a aquellas plataformas que permiten a sus usuarios visualizar contenido sin necesidad de registrarse o crear una cuenta (como es el caso de TikTok, Facebook y Reddit).
Rowland considera que la restricción prevista por la norma (que afecta a la creación de cuentas o no a la visualización de contenidos específicos) pretende mitigar los perjuicios directamente emparentados con la presencia constante de los menores en la red de redes. Es el caso de las «las notificaciones y las alertas persistentes» que afectan al sueño de los más jóvenes y a su capacidad de concentrarse.
Quienes apoyan la norma creen que demorar la exposición de los niños y los adolescentes a las presiones con las que deben potencialmente bregar en las redes sociales les permitirá disponer de más tiempo para desarrollar una «identidad más segura» y aliviar simultáneamente la presión de los padres y la policía a la hora de vigilar la actividad online de los menores.
Los expertos en redes sociales y también algunos grupos de padres se lamentan, no obstante, de que no está suficientemente claro de qué pretende proteger exactamente la nueva norma a los menores.
Lisa Given, profesora de Ciencias de la Información de la Universidad RMIT de Melbourne cree, por ejemplo, que sería más adecuado abordar el problema exigiendo a las redes sociales la introducción de medidas para mejorar la moderación de contenido en sus dominios y también eliminar de manera más eficiente contenido potencialmente nocivo.
La nueva ley «no protege a los niños de los riesgos potenciales de las redes sociales», subraya Given en declaraciones a The New York Times. Y «podría, de hecho, generar problemas adicionales, pues excluye a los más jóvenes del acceso a información potencialmente útil y plantea también toda una plétora de problemas de privacidad para todos los australianos», añade Given.
¿Cómo se aplicará la nueva legislación?
Si nos detenemos en la cuestión (en modo alguno baladí) de cómo se aplicará la nueva ley, hay muchos interrogantes y pocas certezas. Aunque la norma exige a las plataformas 2.0 que tomen medidas razonables para verificar la edad de sus usuarios, deja carta blanca a este tipo de canales a la hora de decidir cómo emprender esa labor de verificación. Aquellas plataformas que no acaten lo recogido por la nueva norma se arriesgarán, eso sí, a ser confrontadas con multas de hasta 49,5 millones de dólares australianos (alrededor de 30 millones de euros).
Por otra parte, y en respuesta a los problemas de privacidad que plantea la nueva norma, esta especifica que la provisión de un documento de identidad expedido por el Gobierno no puede ser la única opción que las redes sociales den a los usuarios a la hora de verificar su edad.
En la norma se mencionan como métodos alternativos para verificar la edad del usuario tecnologías ad hoc para comprobar la edad del usuario (el uso de escáneres faciales, por ejemplo) o el análisis del comportamiento online del usuario para estimar su edad real.
Algunos de esos métodos alternativos están ya siendo puestos en práctica por las plataformas 2.0. Facebook se está apoyando, por ejemplo, en la IA para estimar apropiadamente la edad de sus usuarios apalancando la mirada en detalles como los mensajes de cumpleaños que estos reciben en las redes sociales.
El Ejecutivo australiano está llevando a cabo sus propios tests con este tipo de tecnologías para informar después a las redes sociales de las medidas más razonables que deben adoptar a fin de verificar la edad de los usuarios. No obstante, hay quienes se muestran críticos con ese tipo de tests, muchos de los cuales echan anclas en la IA y no son en este sentido 100% infalibles.
Los pros y los contras de la ley
Las encuestas sugieren en todos caso que la mayor parte de los ciudadanos australianos apoya la ley, que cuenta asimismo con el soporte generalizado de las asociaciones de padres (aunque a algunos les gustaría que la norma fuera más allá y cubriera más plataformas).
Padres y madres cuyos hijos perdieron la vida como consecuencia de la exposición a contenido potencialmente pernicioso en las redes sociales han hecho asimismo campaña en favor de la nueva norma.
Por su parte, las empresas detrás de las grandes plataformas 2.0 no han tardado en lanzar dardos contra la nueva norma. Elon Musk, propietario de X, se ha referido, por ejemplo, a la ley como «una forma de controlar el acceso a internet de todos los australianos por la puerta de atrás».
Meta, la matriz de Facebook e Instagram, considera que la ley «pasa lamentablemente por alto la realidad práctica de la tecnología para verificar la edad del usuario en la red de redes y también las opiniones de la mayor parte de organizaciones que velan por la salud mental y la seguridad de los jóvenes en Australia».
Otras voces críticas (la de la parlamentaria independiente Zoe Daniel asegura, por ejemplo) aseguran asimismo que el verdadero objetivo de la norma no es hacer las redes sociales más seguras, sino simplemente hacer sentir a los votantes que el Gobierno está haciendo algo a este respecto.





