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La denuncia de la FCC sobre publicidad en redes sociales empieza a surtir efecto

publicidad-encubiertaHace unas semanas hablábamos de la enorme polémica que, sobre todo en Estados Unidos, había generado la denuncia de la organización Truth Advertising sobre los posts promocionales que celebrities e influencers hacen a través de sus redes sociales.

La crítica se refería concretamente a las hermanas Kardashian, cuyos perfiles de Instagram están plagados de posts en los que muestran productos de todo tipo y que no estaban debidamente señalados como publicidad.

La organización, al encontrar decenas de posts que violaban las pautas de la FCC, decidió enviar una carta a la familia ofreciendo un plazo de dos semanas para modificar o retirar las publicaciones o lo pondrían en manos de la FCC.

Pero, ¿ha surtido efecto esta advertencia? Al parecer las cosas ya comienzan a cambiar y es que, tal y como publica el New York Times, las hermanas Kardashian ya han modificado sus posts incluyendo la palabra publicidad en forma de hashtags.

Uno de los ejemplos más recientes es el de Kylie Jenner quien cambió sus palabras en un post en el que aparecía en una casa de vacaciones y agradecía, en un primer momento a Airbnb para poco después aclarar que se trataba de un regalo.

thanks for the gift of a lovely birthday home, @airbnb ?

Una foto publicada por King Kylie (@kyliejenner) el

Así, las marcas se encuentran en una situación complicada pues deben buscar el equilibrio entre lograr la naturalidad que buscan en este tipo de posts pagados y el cumplimiento de las normativas impuestas.

Y lo cierto es que no resulta extraño que quieran tomar precauciones en este sentido, sobre todo, a medida que las cifras que cobran los influencers se inflan.

Según la compañía Captiv8 que conecta marcas e influencers, alguien con entre 3 y 7 millones de seguidores puede cobrar una media de 187.500 dólares por cada post de YouTube, 75.000 por los de Snapchat o Instagram y 30.000 en Twitter.

Para aquellos que tienen entre 50.000 y 500.000 followers, las cifras alcanzan los 2.500 dólares en YouTube, los 1.000 en Instagram y Snapchat y 400 en Twitter.

Desde esta compañía aseguran que no es una tarea fácil controlar este tipo de prácticas pues las marcas trabajan con cientos de influencers y no todos ellos son necesariamente famosos o celebridades del mundo televisivo.

No obstante, también creen que las marcas son cada vez más conscientes de la necesidad de ser claros y honestos con el público y aumentan los posts que cuentan con las debidas indicaciones.

Aun así, la mayoría siguen siendo reacias ante las palabras publicidad o sus abreviaturas por considerar que el público tendrá una reacción negativa al verlo.

En su lugar, optan por hacer evidente a través del lenguaje que se trata de una colaboración agradeciendo, simplemente los regalos gratuitos o dejando a los influencers libertad creativa.

 

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