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La ministra de Interior británica pide a las tecnológicas más esfuerzo contra el terrorismo

La ministra de Interior británica pide a las tecnológicas más esfuerzo contra el terrorismoTras el último ataque en la ciudad de Londres, el gobierno británico se ha mostrado preocupado por la seguridad del país y la propia ministra de Interior, Amber Rudd, se ha mostrado partidaria a que los servicios digitales y de mensajería permitan acceso a las autoridades.

Aunque esta propuesta es un tema polémico ya desde que Apple se negase a acceder a sus terminales a raíz de los incidentes de San Bernardino, Rudd ha querido reunirse esta misma semana con algunos de los más importantes agentes del mundo online como Google, Microsoft, Twitter o Facebook.

Esta cita forma parte de la estrategia del gobierno para acabar con la radicalización a través de la web. “Cada ataque confirma de nuevo el papel de internet en incitar, inspirar e impulsar la violencia y en difundir la ideología extremista”, escribía Rudd en el diario The Telegraph.

Bajo este argumento, la ministra pretende instar a las tecnológicas a utilizar sus capacidades para desarrollar soluciones que identifiquen de manera automática contenido terrorista antes de que pueda ser difundido.

Pero también ha querido expresar su preocupación sobre la encriptación de mensajes que obstaculiza la labor policial en casos como el ocurrido. Este punto resulta llamativo sobre todo teniendo en cuenta que esta encriptación también es utilizada por los sistemas informáticos del propio gobierno británico.

Rudd llama, de esta manera, a la responsabilidad de las compañías de social media e insta al mundo digital a ampliar esfuerzos para contener la violencia y difusión de mensajes terroristas.

“Necesitamos ayuda de las compañías de redes sociales grandes y pequeñas. Necesitamos que asuman un papel más proactivo en la lucha contra el terrorismo y el abuso en las plataformas. Necesitamos que desarrollen más soluciones tecnológicas. Necesitamos establecer un foro común en la industria para abordar la amenaza global”, añadía.

Sin embargo, a pesar de que las principales compañías ya establecieron un acuerdo común el pasado mes de diciembre, las condiciones parece que no serán dictadas por los gobiernos sino por las propias tecnológicas que desde hace tiempo han dejado clara su postura en favor de la privacidad de los usuarios.

Pavel Durov, co-founder de Telegram, defendía en TechCrunch la encriptación asegurando que el derecho a la intimidad de los usuarios es más importante que “nuestro miedo a que puedan ocurrir cosas malas”.

Además, desde el blog de la compañía, añadían que “los canales terroristas siguen apareciendo en Telegram, al igual que en otras redes, pero son cerradas en cuestión de horas y antes de que puedan ganar atención”.

Por su parte, Twitter daba a conocer la semana pasada en su informe de transparencia que desde agosto de 2015 a diciembre de 2016 fueron cerradas 636.248 cuentas en la plataforma por promocionar contenido terrorista y señalaba el gran reto que supone este control dado el gran volumen de contenidos de este tipo que existen.

También Mark Zuckerberg se ha implicado en la lucha contra el extremismo en su red y de cara al futuro espera que sea la inteligencia artificial la que le ponga coto a esta lacra.

“Estamos empezando a explorar maneras de utilizar la inteligencia artificial para distinguir noticias de contenido terrorista de forma que podamos identificar y eliminar a estos usuarios que intentan utilizar nuestra red para reclutar terroristas”.

Sin embargo, avisa que desarrollar esto requerirá tiempo y recursos por lo que, parece que de momento, poco más pueden hacer las tecnológicas.

Con la oleada de ataques terroristas y el auge de la propaganda extremista en internet, nos encontramos ante una delicada situación en la que, mientras el gobierno británico opta por cortar por lo sano, incluso con leyes restrictivas, las tecnológicas caminan por la delgada línea que separa el control de la censura.

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