Social Media Marketing

La privacidad, el gran reto de las plataformas digitales

Las plataformas deben priorizar la privacidad de sus usuarios o ser tragadas por un agujero negro

Los tiempos de monetizar cada vez más datos personales han terminado. Las plataformas deben poner la privacidad de sus usuarios en el centro y enseñarles a utilizar sus datos de forma inteligente si no quieren perecer.

privacidadHace relativamente poco tiempo, casi nadie se preocupaba de su privacidad online. Pero parece que los tiempos de aceptar todos los términos y condiciones que se pongan en bandeja han cambiado para siempre, especialmente con el mayor impulso de los legisladores (especialmente de los europeos, con el RGPD). Quizás sea Facebook quien haya desencadenado parte de estas preocupaciones, pero no es la única plataforma que debería mirarse al espejo.

Después de todo, la protección de datos no es el único escándalo o preocupación que los consumidores tienen ahora mismo en su cabeza. También están todos los problemas sobre el discurso del odio, la politización o las noticias falsas.

Las plataformas han intentado decir a los usuarios “No os preocupéis, tenemos vuestros datos pero los utilizamos de forma responsable“. Los usuarios, entonces, contestaban: “No entendemos lo que ocurre detrás del escenario con los datos. Es confuso y aburrido, pero nos gustan tus servicios, así que confiaremos en que estás haciendo las cosas de la manera correcta”.

Pero, como expresa en AdWeek.com Leo Giel, chief revenue officer de la plataforma de mobile marketing YouAppi, la confianza ha terminado por esfumarse. Ya no es suficiente con que las compañías tecnológicas hablen sobre mejorar su transparencia. Ahora los usuarios piden que las palabras se concreten en hechos que consigan ganarse su confianza. Los negocios que no consigan conectar con esta responsabilidad colectiva pagarán un alto precio.

Una solución simple sería asegurarse de que cada usuario comprende detalladamente cómo se utilizan sus datos, además de permitirle excluirlos. Pero, ¿no lo hace ya las plataformas? Desde luego, con sus términos y condiciones de privacidad. Pero los usuarios no quieren gastar 40 minutos al día, todos los días, en leer estas políticas.

De hecho, un estudio de 2016 mostró que el 98% de los voluntarios no habían detectado, en unos términos de servicio ficticios, una cláusula que indicaba que tendrían que entregarles a su primogénito. El “Te damos cosas imposibles de leer y tú finges que lo has leído” ha demostrado ser una falsedad impracticable. Y los usuarios están empezando a entenderlo y a disgustarse por ello.

Las plataformas no pueden simplemente sentarse y esperar a que los legisladores solucionen todos estos problemas. Deben dar un paso hacia delante. Y las marcas más pequeñas tienen una oportunidad de oro para poner la privacidad del consumidor en el centro de todas sus estrategias de marketing.

Esto no quiere decir que el flujo de datos vaya a dejar de fluir. Una de las consecuencias de la prominencia de las redes sociales es que la gente es ahora mucho menos ingenua de cómo funcionan las compañías tecnológicas, pero esto no es malo por sí solo. De hecho, las plataformas sociales son las principales interesadas en el fomento de esta educación.

Los consumidores son ahora más conscientes que nunca de que los servicios “gratuitos” que disfrutan están pagados mediante sus datos, y que sus redes sociales favoritas son redes publicitarias, también. Por ello, están empezando a entender que un uso seguro y responsable de sus datos puede ser directamente beneficioso para ellos. Si la publicidad es un elemento esencial del proceso, preferirán anuncios interesantes y personalizados a ser bombardeados con contenido irrelevante.

Las compañías tecnológicas tienen en sus manos la posibilidad de ofrecer a la gente más de lo que les interesa y menos de lo que detestan. Casi todas las compañías están impulsadas por los datos de alguna manera. La habilidad de acceder a niveles nunca penados de información de múltiples fuentes provee a las organizaciones de los insights que necesitan para realizar todo tipo de avances.

Por ello, las compañías deben abrazar la idea de que necesitan proteger los datos de sus usuarios si no quieren perder su confianza. Aquellas que no se tomen este tema con la suficiente seriedad seguramente acaben consumidas por un agujero negro. Es el tiempo de contar. Los usuarios deben saber cómo las compañías están respondiendo a sus problemas con los datos.

Las plataformas deberían reconocer abiertamente que se vuelve increíblemente complicado proteger los datos de los usuarios una vez que estos llegan a las partes más turbias del ecosistema de desarrollo. Además, deberían demostrar lo que están haciendo en lugar de hacer como si nada sucediera. También deberían empoderar a los usuarios a tomar sus propias decisiones de forma comprensible y educar a sus usuarios sobre cómo sus datos pueden utilizarse de forma positiva.

Las plataformas están preparadas para luchar contra el fraude. Los días de recolectar y monetizar cada vez más y más datos se han terminado. A partir de ahora, se trata de crear una asociación genuina con los consumidores, haciendo que se sientan cómodos compartiendo sus datos y su privacidad de forma más inteligente y transparente.

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