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Lo que escribimos en las redes sociales también lo puede leer el jefe

Lo que escribimos en las redes sociales también lo puede leer el jefeLos mensajes de estado en las redes sociales son el espejo de nuestro “yo virtual”. Cuando aprovechamos estos canales para desahogarnos y quejarnos, por ejemplo, de nuestro jefe, a menudo olvidamos que aquel al que dirigimos las críticas, puede estar leyendo nuestros mensajes.

Y es que lo que escribimos en Facebook o en Twitter es en realidad un arma de doble filo. Gracias a los mensajes de estado, hacemos partícipes a nuestros amigos y familiares de nuestro estado de ánimo, pero no sólo a ellos, sino también a una comunidad mucho más amplia, a aquellos a los que no quisiéramos que llegaran nunca tales mensajes.

Para evitar situaciones embarazosas, suele bastar con configurar adecuadamente las opciones de privacidad de las redes sociales a las que pertenecemos. Sin embargo, “muchos siguen pensando que sus comentarios en las redes sociales son exclusivamente privados”, asegura el consultor de comunicación Klaus Eck en declaraciones a Spiegel. Y no es así. En Facebook, por ejemplo, el nivel de privacidad de una cuenta depende exclusivamente del usuario. Si éste no se ocupa personalmente de proteger sus datos, mucha de su información puede quedar al descubierto

“El usuario puede decidir en todo momento quién verá cada contenido, independientemente si se trata de un hipervínculo, una foto, un texto o un vídeo”, subraya una portavoz de Facebook. En la red social de Mark Zuckerberg se puede “vetar” el acceso a determinados mensajes a personas individuales y también a grupos. Muchos usuarios desconocen, sin embargo, esta función.

Quien se toma la molestia de dividir sus contactos en distintas categorías, puede conseguir, por ejemplo, con un simple clic que las fotos de la última fiesta de empresa sólo las vean sus colegas y al mismo tiempo impedirles que hagan comentarios desafortunados sobre las mismas.

Aun así, en Facebook hay una “opción maliciosa” que, si no se controla adecuadamente, puede resultar francamente peligrosa: los mensajes de estado. Si los hacemos visibles a todos los usuarios,  circularán no sólo por toda la comunidad de la red social, sino también por toda la red de redes. Portales como youropenbook.org o booshaka.com registran todos los mensajes de estado publicados en Facebook y permiten realizar búsquedas. La mayoría de los usuarios de Facebook no son conscientes, sin embargo, del alcance de sus mensajes de estado. “Quien quiera mostrarse activo en una red social, debe despedirse de su esfera privada”, sentencia Klaus Eck.

Ante la imposibilidad de controlar la difusión de nuestros mensajes de estado, Eck recomienda que antes de publicar uno nos hagamos la siguiente pregunta: ¿Sería grave que esto saliera publicado en el periódico? Si la respuesta a esta cuestión resulta afirmativa, lo mejor que puede hacer el usuario es abstenerse de publicar el comentario, señala el consultor.

A los problemas que encierra la difusión de los mensajes de estado por la red de redes, tampoco es ajena la red de microblogging Twitter. Algunos usuarios protegen sus tweets para que sólo puedan ser leídos por sus seguidores, pero la mayoría opta por que éstos sean de carácter público. Para evitar que una cuenta en Twitter cause una mala impresión, “hay que elegir una foto de perfil adecuada y escribir una pequeña biografía”, aconseja el experto en redes sociales Stefan Berns.

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