Social Media Marketing

Cómo, cuándo y por qué apostar por los microinfluencers

Microinfluencers: cuando lo bueno viene en frascos pequeños

Atrás quedaron los tiempos en que solo las celebridades eran el objeto de deseo de las marcas para sus campañas publicitarias.

Con la llegada de las redes sociales se produjo un verdadero boom de talentos de todo tipo y en nacimiento de personalidades que, a través de la red han sido capaces de atraer a millones de seguidores.

El engagement que tienen las audiencias de estos influencers los ha convertido en dignos competidores de los famosos en la lucha por los dólares publicitarios y sus bolsillos engordan a un ritmo sorprendente.

Pero como dice el dicho, lo que rápido empieza rápido acaba y si la burbuja de los influencers creció a una velocidad vertiginosa, ahora comienza a desinflarse y deja paso a los llamados microinfluencers.

En la era de la lucha por la atención las marcas apuestan no tanto por la cantidad como por la calidad. Y es esto, precisamente lo que ofrecen estos influencers a pequeña escala: una audiencia más pequeña pero más definida y con mucho más engagement.

Se trata de personas usuarias de redes sociales que tienen una enorme capacidad de prescripción porque gozan de la confianza de sus seguidores y de una autenticidad que las marcas buscan desesperadamente.

En un tiempo en el que las marcas ya no son lo que dicen, sino lo que los demás dicen de ellas, trabajar con microinfluencers es una de las mejores opciones para los marketeros en sus estrategias en social media.

De hecho, según un estudio de Nielsen, que recoge Adweek, las opiniones de productos online son la forma de publicidad en la que más confían los usuarios después de las recomendaciones de sus allegados. Asimismo, el 70% acude a las opiniones antes de adquirir un producto mientras el 92% se fía antes de estas opiniones que del branded content.

Además, otro estudio de Experticity revela que el 82% de las personas que reciben una recomendación de un producto por parte de un microinfluencer terminan adquiriéndolo.

Apostar por los microinfluencers no solo supone aprovechar ese vínculo de confianza que se establece entre la personalidad y sus seguidores sino también involucrar a la marca en un contenido de calidad, original y diferenciado haciendo llegar, así, el mensaje a la audiencia correcta a través de la persona adecuada.

Sin embargo, dar con el microinfluencer perfecto para una marca no es una tarea sencilla y es que, es necesario ir más allá de la segmentación demográfica o por edades. Se trata de ir más allá y entender el contexto de cada microinfluencer y, en consecuencia, el de sus seguidores.

Pero también hay que tener en cuenta cómo encaja ese microinfluencer en la filosofía de marca y, en función del tipo de contenido que se quiera difundir, optar por una red social u otra.

Así, si el contenido es visual Instagram será la mejor plataforma pero cuando se pretenda amplificar un texto el blog será una opción más efectiva.

Una vez se han abordado estos puntos es hora de pasar al alcance. Para ello será fundamental analizar los datos de comportamiento a través de la página web de la marca para asegurarse de conectar con el consumidor correcto con el producto adecuado.

Finalmente, si va a apostar por microinfluencers encárguese de establecer relaciones relevantes y auténticas a largo plazo, integrarlos y hacerlos parte de la marca si lo que quiere es que sean verdaderos prescriptores y que sus mensajes resuenen de una manera auténtica con su público

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